martes, 1 de marzo de 2011

Manual de Instrucciones (parte III)

-Me gusta el espíritu combativo, concepto que a mi juicio es muy distinto al optimismo. Implica no sólo cierto compromiso sino además una actitud más bien revolucionaria y colectiva.
-Bajo ningún punto de vista intente mostrarse como un individuo que avala las prácticas sociales del patriarcado (en pocas palabras, machista) sin esperar, al menos, diez minutos de intercambio de opiniones.
-Detesto el universo de las etiquetas que catalizan la búsqueda cultural individual. ¿A qué me refiero? Los perfiles que llevan consigo reglas culturales de menor grado, como un estilo musical, vestimenta, literatura, intereses, e incluso gustos cinematográficos. Detesto que se crea que Pulp Fiction, el dadaísmo y el carré con rulos/flequillo cuasirollinga sea tan intelectualoidemente FADU, que al fan de Pescado se le adjudique una suerte de "personalidad esotérica, fascinante", que "Las venas abiertas..." sea tan pero tan progre clase '87 en adelante, que los vestidos floreados, los gorritos coyas y los morrales andinos sean tan fashion-progresistas. "¿Te gusta Iron Maiden y Alfredo Zitarrosa?", já, y a mucha honra, malditos estereotipadores en masa.
-Antojo de contradicción: Las únicas etiquetas culturales menores que asumo y difundo son, en primer lugar, que el Gancia es una bebida propia de jovencita histérica, y segundo, que Las Pastillas del Abuelo definitivamente es una banda de mina. Perdón a todos aquellos fanáticos masculinos que deben estar reprochando (si es que existen, o nunca se fueron).
No etiquete, conozca. Nada es tan predecible.
-Manifestar la bronca en la protesta conjunta y en la palabra precisa, sin agredir ni exponer las propias miserias, ese es mi lema.
-FCV es uno de los lugares más lindos que conocí, Medicina no le llega ni al contrapiso (¿En qué estaba pensando hace un año atrás?).
-Amo ciertas costumbres que nos hacen plenos individuos, pero también creo que la idea de la vida es jamás acostumbrarnos, sino sería algo demasiado aburrido, ¿no?
-escribirsinmayusculasniespacios es "de diseño", pero el secreto está en prestarle atención a las modas.
-Rociar espuma artificial directo a los ojos me parece algo muy poco ético.
-Una casa sin libros es como la puna sin llamas.
-Deben saber que tomo mates y té sin azúcar. Por lo general no rechazo los mates dulces, por una torpe cuestión de cordialidad (puedo ser cordial indirectamente de mi comportamiento para con el mate recibido, lo sé, pero es algo que ejecuto casi por inercia), además, la mayor parte de mis amigos nunca se acuerda de mis preferencias (como siempre digo, las minorías somos excluídas por ataque directo o por omisión).
-Nunca encontré el placer de tomar leche. Además de estar comprobado que el ser humano sólo debe alimentarse de dicha secreción (me encanta saber que existen palabras que acentúan el sentido peyorativo que intento darle a algo, como "secreción") durante el primer año de vida. Es decir, no es necesario el consumo de leche animal. Pero bueno, convengamos que durante la mayor parte de mi vida los lácteos ocuparon un gran porcentaje de mi dieta. Al margen, la leche concreta, precisa, a secas, me resulta desagradable, es un líquido que sí o sí se puede ingerir en derivados o en una infusión, con café, cacao en polvo, etc. Lo mismo me pasa con la Coca-Cola: es menester neutralizarla con whisky o ni más ni menos que con fernet.
-Agradezco a la vida el haberme criado en el Parque San Martín, Merlo. Y vivir a la vuelta de la parada del 136, que no es menos.
-Envidio profundamente a mis viejos por haber asistido a los míticos recitales de Los Redondos en Cemento (envidio mucho a la generación rockera de Cemento, en líneas generales...pero también envidio que hayan asistido a los de Huracán Racing y River).
-¿Existe algo que supere al vinilo de The Dark Side of the Moon? Sí, escucharlo en vivo (Sin Gilmour, lo sé, pero es una locura, es magia, es la gloria).
-Quiero una lluvia cálida con mucho pasto para oler o calles amigas para recorrer (y alguien con quien esquivar los charcos).
-Sepan disculpar la falta de ánimo expresada en las tres cuartas partes de mis posts. Releyendo me dan ganas de suprimir unos cuantos, pero los dejo por una mera cuestión de respeto a la historia y la integridad física y literaria de este espacio.


Luciana B.

jueves, 24 de febrero de 2011

Musiquita de fondo

No me queda otra, el bocho sólo vomita problemas de genética. Adiós y disfruten.




PD: Poner en pausa el reproductor e ignorar la rudimentaria y lastimosa estética del Movie Maker usado para la elaboración del video. Gracias.

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Quién va a creer semejante mentira?

Se acerca sonriendo,
con picardia argentina,
y le dice al oido:
"no hay nadie en el mundo
más
linda que vos"













Dedicado a todos los difusores elegantes (o no) del chamuyo organizado.

sábado, 19 de febrero de 2011

Re: Veterinaria

Me equivoqué.
Consciente y quizás, el predominio de ese ridículo sentimiento de oposición que muchas veces adopto VANAMENTE, hizo que exprese las palabras del post.

Perdón viejos, los amo.

viernes, 11 de febrero de 2011

'Salvaje y turbulenta', carta abierta a las Evas

He decidido tomar cartas en el asunto ante el evidente "desencuentro" de conceptos que sufrimos durante éstos últimos días. Si bien siempre es entretenido llevar a cabo los debates diarios que incursionan por las diversas temáticas de las ciencias sociales, creo que particularmente en mi caso se produjo una inversión de tiempo y ganas en intentos torpes de llegar a conciliación, dando lugar a un bache conceptual que nunca podemos terminar de resolver. Es por eso que, con todo respeto y valoración de sus palabras, decidí redactar esta suerte de reflexión a modo de respuesta a todas las acusaciones contra mi postura ideológica, haciendo uso de este medio que ustedes frecuentan tan a menudo.

Queridas amigas de la JP Descamisados:
Con respecto a las sucesivas aclaraciones y remarques que derivaron en acusaciones, a mi juicio, demasiado apresuradas, tengo la necesidad de aclarar que mi intención no es rivalizar con los postulados de su agrupación, sino todo lo contrario, poner sobre la mesa los puntos en común para poder tratar y sobre todo, para encontrarnos.
No estoy de acuerdo con las etiquetas y preconceptos que se me adjudican, como lo son el catastrofismo, la soberbia, la intolerancia y la irracionalidad, principalmente porque creo que son las vértices de su propio discurso y a lo que recurren sin descanso.
Repito, no quiero juzgar su participación, empeño y emoción. De hecho, es reconfortante y hasta incluso envidiable el buen momento político que ustedes están atravesando. Pero, ¿el fin justifica los medios? Si para alcanzar el objetivo se requiere de alguno de los cuatro puntos que se me adjudican, realmente no quiero tener que lidiar con ello.

Catastrofismo
. Estar a la izquierda tiene sus complicaciones. Mucha mala leche, te arde la sangre, indignación y un puñado de reproches. Ojalá todo fuera así de fácil: me cruzo a la vereda de la euforia latinoamericana, al "hoy estamos mejor que ayer, a aceptar el colonialismo como parte de la naturaleza de nuestros pueblos, a jugar a defender los derechos humanos desde una 4x4, asistir al recital de Calle 13 y llamar a eso "militancia", acusar de fascista a todo el que no baje la misma línea, en fin, la creación más llana (y a la vez inteligente por parte de los magnates políticos que hacen de su discurso un archivo mp3 del que todos sus adeptos rinden culto y repiten sin reparos), clara, y simplificadora conceptual que haya existido en el mundo: el neoprogresismo contemporáneo (kirchnerista, peronista, autopista, Bella Vista...).
Ustedes lo llaman "envidia". Sí, lo es. En cuanto a la actividad política, no debe haber nada más satisfactorio que ver concreto el voto propio de la urna al senado, al gabinete, al sillón presidencial. La convicción la seguridad y el triunfo de las ideas, aún sin el más mínimo esfuerzo. Yo, en cambio, debo esperar a decidirme insatisfactoriamente, ya que el candidato que cumple con mis requisitos ni siquiera se va a poder presentar, porque el decreto de la presidenta Cristina Fernández así lo establece.
Hace unos días, ante la noticia de la renuncia de Mubarak en Egipto, la sala se inundó de comentarios como "nadie puede contra la voz del pueblo" "era hora de que ese dictador hijo de puta se fuera", etc. Ojalá yo pudiese emitir esos comentarios. Ojalá esa clase de noticias me hicieran feliz, pero no. Si las FF.AA. provenientes de Washington no hubiesen intervenido y uno de sus pichones no hubiera tomado el poder, y si todo esto no se hubiera generado en el marco de la disputa energética entre el Imperio e Irán y luego de resolver las cuestiones el pueblo egipcio no liberase el Canal de Suez para los primeros, quizás estaría contenta por ellos. Pero no puedo, hacerlo, no soy capaz de simplficar, no puedo conformarme. Y vuelvo a aclarar: No es catastrofismo, hay puntos buenos y malos de los cuales puedo elaborar argumentos claros y concisos, sin necesidad de insultar, defenestrar o negar neciamente las posturas ajenas.
Soberbia. Existen límites discursivos en los que uno tiene que pararse y decir, hasta acá llegué. Sin embargo, no sé si es porque lo ignoran, porque se dejan llevar o simplemente no les importa si de defenderse se trata, pero de nuestros debates sólo resulto agredida. Quiero creer que no es malintencionado, que sólo es un torpe impulso.
Yo también los tengo, pero siempre en un marco de atención y mucho, muchísimo respeto. Y no sólo al momento de barajar palabras al roce de la violencia, sino también cuando se explaya la temática en dirección al limbo de los fundamentos teóricos. Y ahí está la prueba: no es soberbia. Porque no se puede jugar a predicar siendo que el receptor no pueda cuestionar, al menos, algo de lo que tenga para decir. No es soberbia, repito, junto con el hecho de que me da gusto, a pesar de todo, verlas en su más pleno regocijo al momento de tomar cartas en el asunto.
Son un bloque entretenido, muy capaz y enérgico. Pero a veces la energía se va para el otro lado, porque el fanatismo es un viaje de ida.
Irracionalidad. La mezcla deliberada de definiciones y contradicciones hacen, por definición (valga la redundancia), su pasaje por el vasto camino del peronismo organizado. No obstante, se que sus logros son en base al éxito de sus postulados, pero...¿Es necesaria la contradicción? Al ser un modelo tan exitoso, ¿Por qué no existe la posibilidad de cuestionarlo? ¿Eso no significa acaso, que existe la censura? Muchas preguntas que ustedes no me responderán nunca.
Intolerancia. La serie de agravios destruyeron el sentido colectivo de un grupo basado en la diversidad y el mestizaje ideológico del que ustedes mismas formaban parte, y a cuyo desprestigio contribuyeron encabezando una política contradictoria de actividades que sus postulados repudiaban por el sólo goce de quitarle valor a las prácticas ajenas, centrándose progresivamente en el elitismo de niñas kirchneristas. Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

Explayados estos cuatro puntos, debo aclarar que no cuestiono sus creencias ni sus convicciones.
Sólo los métodos. Las diferencias.
La base de la comprensión empieza por el respeto, el que siempre conservé a la hora de confrontar opinión para con ustedes.

Las quiero muchísimo, a pesar de ser unas malditas peronachas.

Lu (para ustedes, "la bolchezurdita")


jueves, 10 de febrero de 2011

Distante de la naturaleza universal y viviendo de artificios complicados, el hombre de la civilización contempla a las criaturas a través del cristal de su conocimiento y ve de tal modo una pluma amplificada, y la imagen entera deformada. Los tratamos con condescendencia por su falta de totalidad, por su trágico destino de haber tomado forma tan por debajo de nosotros.
Y allí erramos, y mucho.

martes, 8 de febrero de 2011

Veterinaria

Mi libreta estrenó la sección de "cambio de carrera".
Mis viejos están de vacaciones. Cuando vuelvan clamarán a la sudestada la desgracia que representa la ausencia del título expedido por la Universidad de Buenos Aires que otorgue el título de Médica a su hija.
De todas maneras, me siento feliz. Gracias por el espacio.