La primera sensación al entrar a este humilde espacio fue un escalofrío. Pero de esos que terminan en el pecho, como si no quisieran volver a donde creemos que pertenecen.
Ahora que releo mis entradas me doy cuenta de que el amor es un momento. Un hermoso momento donde sintetizamos absolutamente todas nuestras intensidades pero que al fin y al cabo sólo deja huellas en el cuerpo, de esas que te llevan a viajar en recuerdos, nada más.
El cuerpo sigue siendo el mismo, quizás un poco menos joven, quizás un poco más endurecido. Y entonces me doy cuenta de que el cuerpo duele, porque de no ser así, no estaríamos transitando la parte más dura, más difícil pero a la vez la más grata, que es la del aprendizaje.
El escalofrío me recuerda que muchas veces me olvidé de mi cuerpo y entregué tanto, sin reparo, con tanto amor y sinceridad, que no supe determinar a qué clase de dolor me enfrentaba. Dicen que hay cierta clase de dolor al que te acostumbrás, hasta incluso se vuelve una adicción...
Sin embargo prefiero pensar en que fue ese momento, único en el universo, donde te encontré, me encontraste, me salvaste la vida. Esa persona maravillosa que jamás me haría daño, sería incapaz de todo eso.
Pero la gente cambia, todo se reordena y se renueva.
Soy feliz por haber amado tanto, porque simplemente eso es, una marca. Y a pesar de todo, un poco me alegra de que sólo eso haya quedado.
***
Con un escalofrío en la espalda miro mi barrio, siento que ya lo extraño. En unos días me voy a Luján, a vivir cerca de mi trabajo y mi querida universidad.
Probablemente esté más sola que de costumbre, escribiendo y leyendo más de la cuenta.
Nuevamente le doy bienvenida a este espacio, celebrando que por primera vez la tristeza no es mi inspiración.
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martes, 20 de enero de 2015
lunes, 9 de junio de 2014
Esta es la razón por la que aún venís
"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que no le guste para nada ver televisión.
Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa"
martes, 5 de marzo de 2013
domingo, 26 de agosto de 2012
lunes, 20 de agosto de 2012
Rock
Hice un paréntesis y me fui de mambo, claro está (sobretodo porque entro y no logro manejar del todo los comandos, me cuesta comprender el diseño renovado de Blogger. Como todo, a pesar de apreciar los cambios, me cuesta un poco dominarlo. Sí, suena a despotismo, pero es natural, ¿no? El puro e incurable egoísmo humano de querer controlar todo por bendita y maravillosa inseguridad). 2 de abril. Che, estaba algo indignada en esas líneas, jaja.
Hoy día estoy...cómo decirlo...¿Neutral? No, no me gusta, la neutralidad es relativismo puro. Bah, ni siquiera existe. Ni física, ni biológica, ni emocional. Mucho menos ideológicamente.
Trabajo, un tic verde. Novio, otro tic verde. Familia, doble tic. Eso es lindo.
En fin, tranquilidad. Puede que sí. Pero anoche tuve un sueño, y no con aviones que nublaban el día. Con algo especial...un bicho raro, escandaloso, muy intenso. Quise llamarlo incluso sabiendo que no está para nada bien visto en mi absurda conciencia moral/social, sí, pero perdí su número.
Ojalá ese bicho lea este texto y sepa que me sigue rockeando cuando me acuerdo, cada tanto, de él.
Hoy día estoy...cómo decirlo...¿Neutral? No, no me gusta, la neutralidad es relativismo puro. Bah, ni siquiera existe. Ni física, ni biológica, ni emocional. Mucho menos ideológicamente.
Trabajo, un tic verde. Novio, otro tic verde. Familia, doble tic. Eso es lindo.
En fin, tranquilidad. Puede que sí. Pero anoche tuve un sueño, y no con aviones que nublaban el día. Con algo especial...un bicho raro, escandaloso, muy intenso. Quise llamarlo incluso sabiendo que no está para nada bien visto en mi absurda conciencia moral/social, sí, pero perdí su número.
Ojalá ese bicho lea este texto y sepa que me sigue rockeando cuando me acuerdo, cada tanto, de él.
lunes, 2 de abril de 2012
WHOEVER DOESN'T JUMP IS AN ARGENTINE MAN
Realmente, ¿se reclama? Tantas brutalidades ante nuestros propios ojos y no saltamos, pero sí para insultar al englishman invisible en los recitales, en el partido del mundial.
La guerra existió, la mentira existió, el nacionalismo emergente existió, y los soldados caídos, aún en pie existieron en este mundo por unos años.
Es conveniente hablar de soberanía cuando se toca el tema del archipiélago; en lo que concierne a mi postura verán, no canto el himno, no uso escarapela, pero sí quisiera llegar a un punto en común, un puente directo, una teoría que unifique a la mecánica cuántica con la relatividad. Un nexo común de esa envergadura. Y me refiero a nexo cuando trato de decir que no bajo tres metros bajo tierra el grito de propiedad sobre las islas por parte del pueblo argentino, pero si cuando el grito es grito, nomás. Y toda la cuestión semántica pienso pasarla por alto, porque es lunes, porque hace mucho no escribo, y quiero descansar de todo eso al intentar expresar esto que me prende por dentro: hay que tomar responsablemente la soberanía, y como ciudadanos argentinos, debemos acatarnos al hoy: regalan por pobres sumas hectáreas patagónicas que no benefician en nada al pueblo sino contribuye a los antañosos sistemas de latifundios apropiados por extranjeros, acuíferos valiosísimos, el norte, todos los recursos...y vuelvo a repetir, no desprecio el reclamo de Malvinas. El 2 de abril debe reflexionarse desde lo que hoy se debe proteger, en que toda decisión de los de arriba recae siempre en las clases trabajadoras quitándonos de a gajos lo que por legítimo derecho nos pertenece.
Los gobernantes de ayer fueron los disparadores, y los de hoy, como es costumbre, buscando este tipo de situaciones de tal magnitud que quedan totalmente fuera del alcance de nuestro poder ciudadano, y ahí está la clave magnífica: pasan a imponer el reclamo, a entretejerse en el reclamo, es simplemente involucrarse para dejar de ser opresores, y pasar a ser los pregoneros del Estado protector.
Hay que empezar a saltar un poquito más, que nos van a robar el cantito. Y me refiero a saltar con que TBA es Malvinas, como lo es Famatina, los glaciares; nuestros compañeros que cortan la ruta por reclamos salariales o para impedir el paso de los camiones de Barrick Gold son nuestros soldados, como las víctimas del Sarmiento, como cuidadanos, somos soldados, que luchan, que gritan, que saltan, que reclaman con derecho y argumento. Y las Malvinas son, por legítimo derecho, argentinas.
La guerra existió, la mentira existió, el nacionalismo emergente existió, y los soldados caídos, aún en pie existieron en este mundo por unos años.
Es conveniente hablar de soberanía cuando se toca el tema del archipiélago; en lo que concierne a mi postura verán, no canto el himno, no uso escarapela, pero sí quisiera llegar a un punto en común, un puente directo, una teoría que unifique a la mecánica cuántica con la relatividad. Un nexo común de esa envergadura. Y me refiero a nexo cuando trato de decir que no bajo tres metros bajo tierra el grito de propiedad sobre las islas por parte del pueblo argentino, pero si cuando el grito es grito, nomás. Y toda la cuestión semántica pienso pasarla por alto, porque es lunes, porque hace mucho no escribo, y quiero descansar de todo eso al intentar expresar esto que me prende por dentro: hay que tomar responsablemente la soberanía, y como ciudadanos argentinos, debemos acatarnos al hoy: regalan por pobres sumas hectáreas patagónicas que no benefician en nada al pueblo sino contribuye a los antañosos sistemas de latifundios apropiados por extranjeros, acuíferos valiosísimos, el norte, todos los recursos...y vuelvo a repetir, no desprecio el reclamo de Malvinas. El 2 de abril debe reflexionarse desde lo que hoy se debe proteger, en que toda decisión de los de arriba recae siempre en las clases trabajadoras quitándonos de a gajos lo que por legítimo derecho nos pertenece.
Los gobernantes de ayer fueron los disparadores, y los de hoy, como es costumbre, buscando este tipo de situaciones de tal magnitud que quedan totalmente fuera del alcance de nuestro poder ciudadano, y ahí está la clave magnífica: pasan a imponer el reclamo, a entretejerse en el reclamo, es simplemente involucrarse para dejar de ser opresores, y pasar a ser los pregoneros del Estado protector.
Hay que empezar a saltar un poquito más, que nos van a robar el cantito. Y me refiero a saltar con que TBA es Malvinas, como lo es Famatina, los glaciares; nuestros compañeros que cortan la ruta por reclamos salariales o para impedir el paso de los camiones de Barrick Gold son nuestros soldados, como las víctimas del Sarmiento, como cuidadanos, somos soldados, que luchan, que gritan, que saltan, que reclaman con derecho y argumento. Y las Malvinas son, por legítimo derecho, argentinas.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Tanto.
La psicología gatuna es algo esotérica, por así decirlo; se comenta que un gato no se aferra a un dueño sino a un hogar, que no asume a un humano como dueño sino como algo de su propiedad, que deben conciliar un sueño mínimo de dieciséis horas diarias lejos de explicaciones biológicas, y, quizás la más llamativa es que huyen de su hogar cuando saben que sus días se van a terminar.
Los gatos me llenan de preguntas.

Los gatos me llenan de preguntas.
¿Cómo pueden predecir el final? A veces pienso que es por una cuestión de "orgullo" felino, el no querer que sus compañeros de hogar vean a la majestuosa criatura en su estado más nefasto y moribundo. O quizás, no permite que se hagan cargo de su cuerpito, que la naturaleza misma se haga responsable, echado en la tierra húmeda, esperando a que se le cierren los ojos felinos.
Yo creo que de esta manera la única imagen que podremos conservar es la de tus mejores días, y los últimos como si fueran unos más.
Hoy puedo decir, qué buen gato. Que estoy feliz de haber visto nacer a ese bicho, el más inteligente, el que cabeceaba sin pedir nada a cambio, incluso en los últimos días con las últimas fuerzas, el que no cazaba por pancho, el que dormía con la barriga blanca al cielo, el que tenía los ojos verdes más hermosos del mundo, el que nunca nadie va a reemplazar jamás.
Yo no creo en Dios, ni en un juicio final...pero si existe el paraíso, este no va a ser paraíso si no está mi gato ahí, esperándome.
Hoy puedo decir, qué buen gato. Que estoy feliz de haber visto nacer a ese bicho, el más inteligente, el que cabeceaba sin pedir nada a cambio, incluso en los últimos días con las últimas fuerzas, el que no cazaba por pancho, el que dormía con la barriga blanca al cielo, el que tenía los ojos verdes más hermosos del mundo, el que nunca nadie va a reemplazar jamás.
Yo no creo en Dios, ni en un juicio final...pero si existe el paraíso, este no va a ser paraíso si no está mi gato ahí, esperándome.

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