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martes, 31 de agosto de 2010

Interludio musical*

La banda favorita de Sandra MuchoTiempo era Depeche Mode. Y en este recorrido incierto por los laberintos de mi memoria, ella traía música para escuchar y ahí nos quedabamos, escuchando, bailando, durmiendo. Algunos temas de Depeche Mode tienen esa onda “drama y melancolía” que te transportan a un estado de conciencia superior. No miento, el mejor ejercicio es escuchar un live de Enjoy the silence una noche lluviosa, con las luces de la calle entrando por la ventana.

Postales. La recuerdo bailando mientras yo la miraba desde el sofá, y ella caminaba hasta sentarse sobre mis piernas. La sonrisa en su rostro de bailarina, nuestra primera vez, mi primera vez, sus ojos marrones, su pelo negro brillante. Siempre tuve la sensación de que cada canción de Depeche Mode se convertiría en pequeños himnos, postales de diferentes momentos con Sandra. No me equivoqué.

Muchos años más tarde, Sandra MuchoTiempo me dejó, pero su música -ni idea por qué- se quedó.

Precisamente por eso, cuando en junio del año pasado internaron Sandra por un intento de suicidio mal concebido, fuí a mi casa, agarré 101, un viejo disc-man Sony, y le pedí al primer taxi que se cruzó en mi camino que me deje en la puerta de la clínica.

Una postal... su sonrisa cuando me vio entrar en la habitación.


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*Post extraído del blog http://todasmisex.blogspot.com/
Ni muy rebuscado ni desbordante de información. Demasiado adorable como para no citarlo.

martes, 2 de marzo de 2010

No da para más

¿Qué pasa cuando el final es inminente?
¿Cómo se deja pasar la corriente?
¿Qué medidas deben tomarse ante una modificación brusca del status, que implique una carencia?

Déjenme dormir.


L.

jueves, 4 de febrero de 2010

"Figurita repetida" o "late, late, late..."

A veces me torturo pensando cuán dificil puede ser concebir los hábitos religiosos o volverse lesbiana. Creo que preferiría ser lesbiana, al menos no moriría sola y sin sexo dentro de una suerte de túnica de eterno celibato y castidad. Además, nunca me consagraría dentro de ningún orden que tenga algo que ver en mayor o menor medida con la nefasta institución eclesiástica. No, no hablo de castidad.
Me refiero a algún tipo de inmunidad. Algo que me ataje en el proceso causal y no en el efecto inmediato, irreversible.

Creo que eso es mucho más fácil que encontrar a alguien que se banque arpegios desprolijos que salen del alma a pesar del poco talento, que no salga corriendo al ver la imagen ridícula que represento al encontrarnos la lata de leche condensada, la cuchara sopera y yo, sumada en la placentera sensación de tolerar su empalagosidad abismal, o que juegue a la par mía a armar definiciones sumamente rebuscadas, de léxico avanzado y con poco sentido, barajar canciones al azar o cantar la traducción al inglés paupérrimo de las obras cumbres del rock nacional luego de una intensa dosis de Fernet ("Poor Fermín/he wants to be happy/he turns and turns around/in the mental hospital (JAJA)they'll give him/water, sun and bread/and a bird that keeps his name"; "I'm going to travel to Katmandu/I don't have visa, I can't get in there/I don't think she could imagine/how much I miss her").

¿Es tan difícil? Más que el simple hecho de pasar la barrera del año o por lo menos, hasta que a mí se me vaya el amor de encima -¡¡Basta de ésas torpes relaciones unilaterales y efímeras!!-. "El día que termine yo una relación voy a pagar alcohol para todos y voy a hacer el baile de la botella en pelotas", FIN.


L.

Perdedores hermosos

El calor es agobiante, el cigarro mata las penas, no hay nada qué perder, el amor quema, corremos, los caminos se bifurcan, los abrazos se extinguieron, nos exiliamos el uno del otro, reorganización, un ladrillo, una pared, mil historias, una vida, ¡Qué raro verte por acá! ¿Vivís cerca? Me voy a casar ¿Éste es tu nene? Mirá vos, te felicito ¡Qué bueno que todo esté bien! Proyectar diferente, nueva vida, nuevas oportunidades.


L.

¡Tengo ganas de matar, ya me han hecho tanto mal!

Se oye, terminó la calma ¡Que comience el festival!

El hilito casi invisible que nos unía (que nunca voy a saberlo bien, por lo pronto sólo puedo decir que al menos a mí me ataba) ya está rancio. Venció, mi amor.
Mi amor, mi vida, gordi; ¡Cuánta palabrería barata cuando se está enamorado! Factores fundamentales en una relación intensa y fugaz, de ésos torpes idilios que fingen ser eternos incluso ya tratándose de un idilio (valga la redundancia) y siendo consciente de ello.
Otro agregado puede variar entre el mal uso de la autodeterminación (ya en abuso, abundancia), que lleva a que la relación causa-efecto concluya siempre de la misma manera: arbitrariedades, carencias sensoriales (escucha, sentidos comunes y no tan comunes, percepción y sensibilidad para con el prójimo), cero punto cero gramos de temple y paciencia, y una medida de paranoia que nunca puede faltar (repito, nunca, como la salsa de soja y el jengibre al Chop Suey).

Falta tanto para que camines, (y ahora viene la típica de los ljp: "Yo te enseñé a caminar, ¿y ahora vos me querés correr?")


L.