miércoles, 16 de marzo de 2011
Hoy estoy vomitiva: mucho verbo, mucho verso y un poco de chamuyo
Sí, sí. Así.
De golpe, ¿No? La de Zeppelin, esa te hace viajar. Tanto como para sonreír y pensar que, después de todo, no fui una mala mina.
La satisfacción de saberlo, de ver lo mismo entre las luces, el humo, las caras, la música.
No, no es soberbia ni venganza. Para nada.
Es tan simple como saber que, afortunadamente, te importó alguna vez.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Violento 2010
Antes de empezar con la típica verborragia terapéutica de fin de año, aclaro que no lo hago por un deber o compromiso con los seguidores de éste espacio (sé que es mucho más chic no mencionar los pocos que son, pero es gratificante ver el avatar en la lista –sí, me estoy familiarizando con los términos ciber-informáticos como “dominio” “html” “cookies”, etc–, siendo que en alguna ocasión de ocio, aburrimiento o casualidad lean una nueva y humilde entrada, un escupitajo verbal, audio o algún videíto y les de una simple sensación, lo que sea, al menos de desagrado) y tampoco se trata de un ritual de cierre de ideas, de hecho, no pensaba hacerlo hasta que me encontré esta noche con mi computadora, solas ella y yo. El ícono de Word es realmente seductor, no voy a negarlo, y bueno, las teclas vienen solas…y acá estoy, simplemente por una necesidad espontánea, un tanto física y otro tanto emocional, como la que me lleva a la primera y creo, una de las más relevantes conclusiones de estos días: ya estoy preparada para compartir mis días con alguien más. Pero quiero dejarlo para más adelante, prefiero armar una especie de orden cronológico de los hechos e ideas destacadas de estos trescientos sesenta y cinco días de puro mambo. Será por el síndrome de debut de agenda (sí, este año usé una agenda color rosa donde anotaba toda clase de minucias y me ahorraba muchos problemas que me causó la colgadez crónica durante tantos años) o bien, como una teoría muy velada que supe formular a lo largo de este año: cuanto más viejos nos ponemos, más importancia le damos a los meses, semanas, días, incluso nos preocupa que abril, junio, septiembre y noviembre tengan un día menos, que los cumpleaños caigan los días de semana, que los parciales arruinen un fin de semana largo, esperamos cobrar antes del fin de semana largo para reventarlo todo. Sí, por mi parte le doy más importancia a los días, al orden, y además, estoy cada vez más vieja y más pendiente de los años que restan para tener mi fuckin’ título, en financiar gastos que antes, en el confort y la simplicidad de la vida de estudiante secundaria mantenida no podía o no me daba el cuero para solicitarlo, como lo fue el rojito del amor y la revolución (un Fiat Spazio más adorable que ver a Julián Casablancas durmiendo la siesta en tu propia cama, de eso estoy completamente segura), entradas a recitales, pintura para las paredes de mi cuarto (wait, que todavía no la usé), la discografía completa de Pink Floyd (sí, la conseguí por medio de mi infalible amigo de las compras compulsivas modernas: Mercado Libre), y alguna que otra frivolidad que me hizo feliz efímeramente en los momentos más difíciles de abstinencia material, triste pero al menos a conciencia, lo admito y lo afirmo con certeza.
Comencemos.
La apertura del año se dio en torno a la escapadita al Valle de Punilla con mis aliadas, con las que volvería a compartir rutas y soles hasta que la falta de agua nos detenga. Las leyendas nocturnas de los comechingones, rieles en desuso enterrados en tierra serrana, bailecitos y empanadas con mucha papa, arroyos que se escondían de los vicios de la botella de plástico y el envoltorio de Doritos, parejas bicolores de libélulas al mejor estilo Arsenal de Sarandí y más fotogénicas que nadie (toda Córdoba es fotogénica, es un hecho), el Arma de Instrucción Masiva*, Cosquín, la no-fiesta en el río, “bueno, trata básicamente de emborracharnos y consumir sustancias varias, después nos sacamos la ropa, bailamos, copulamos y nos bañamos en el río”, las comidas deliciosas que nos regaló esa mujer divina, interestelar, llamada Alicia Martínez, la casa del Che, La Falda, los gastos cuasimatrimoniales, los amores acá, los no-amores de allá…gracias.
Otro hecho relevante fue el ingreso a la facultad, una tortura satisfactoria que nos adoctrina y nos vuelve capaces de un par de cosas más. Un par, nada más. El resto te lo enseña la calle, no hay dudas…ni el clubhouse, ni Cool Site, ni el auto que te regaló papá, ni extensión de la tarjeta de crédito de mamá, y ni siquiera (y con esto hablo más que en serio) la promoción.
En el medio hubo historias, algunas masticadas, escupidas, vomitadas y luego digeridas por enésima vez. Sí, suena asqueroso y torpe, pero en verdad se cultivan otros mambos. Es como leer La Naranja Mecánica y después mirar la película: tu perspectiva y la de Kubrick se superponen en virtud de lo que lográs captar; dicha superposición denota los matices de tu inventiva, las imágenes que supiste imprimir en tu cabeza y adjudicaste a cada lugar, vestimenta, rasgos…entonces, análogamente puedo decir que lo que idealicé y supe etiquetar de entrada terminó por decepcionarme o ni siquiera eso, simplemente no me conformó. La “nada” al menos es un estado más llano y cómodo, incluso si se toma como forma de vida es totalmente manejable. Ahora , la falta…bueno, implica una carencia y es doloroso, porque nunca se llega a esa plenitud, el “ya está”. Salir es segundo lugar y salir último en la carrera concluyen en la misma situación: No se gana el campeonato.
Es lógico, con tantos rebotes ya no existen ánimos de jugar en primera.
“Conmigo no vas a ganar el campeonato”, le dije. Jo-de-te por mala mina, si garúa no te quejes porque vos llamaste al chaparrón, a veces esos castigos sanos vienen bien si lo que buscás es arrepentimiento y puro llanto culposo, o una excusa para afiebrar un sábado por la noche de tanto humo y alcohol.
Quema, es ridículo, muy de cagona. Pero se aprende rápido, sino noten lo poco que me duró ese amorío tan loco. Muy loco y muy improbable también. Levanto este vaso de Fernet por vos.
Gané amigas**, me deshice de otras tantas amistades inútiles (nunca publiqué mi carta abierta dirigida a esas tres personas, supongo que haré una publicación post-facto en los días o meses siguientes), amores perdidos y reafirmé lazos con los genuinos y más compatibles en vida, palabras, ideas, gestos, chispas, argumentos***.
Por último, una leve crisis vocacional que, afortunadamente, ronda el mismo campo. Las ciencias de la salud siempre van a ser mi vocación, ahora, aplicadas en…¿Medicina humana, veterinaria o bioquímica? Esa es una pregunta que sabré responder en los próximos días (sugerencias no vienen para nada mal), por lo pronto espero un año mejor, con cambios positivos, buenas vibras (No quiero parecer primera escolta del abominable Claudio María Domínguez, mis “negritos hermosos”) y creatividad ante todo, que es lo fundamental. Y compañeros/as de tardes, noches, y quién sabe, hasta quizás de toda la vida (ya está, soy una anciana, debo asumir mis diecinueve años con orgullo y sin prejuicio).
Chau 2010, lindo y frenético 2010.
L.
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*Arma de Instrucción Masiva. Se trataba de un vehículo de libros, pero en sentido literal, porque sólo conservaba las estructuras de un Falcon, según su creador, a modo de castigo ya que el automóvil original perteneció a las FF.AA., y así lo despojaría de todo uniforme y violencia que alguna vez cargó sobre él. Un genio. Ni chapas, ni puertas, ni capó, simplemente libros que cubrían el motor, funcionaban como techo, piso y demás. Un biblioteca andante. Cualquiera podía sacar un libro del auto para leer o quedárselo de por vida, o bien donar libros para cubrir espacios del vehículo. Su dueño y creador, Rauli, es un artísta plástico limadísimo de unos treinta y pico, revolucionario pero desde la creatividad, el arte, la paz (Quiso tener "algo" conmigo pero me negué, ESTÚPIDA SOY), jaja.
http://www.flickr.com/photos/adim/3093798859/
http://www.youtube.com/watch?v=FDyK3-G7K68 (juro que en persona es salvaje y rústicamente hermoso, en todo sentido)
**Gané amigas. Jessica, la futura farmacéutica, loca, pura fiesta, linda y siempre a la moda. Micaela, la instrumentadora quirúrgica (sí, tiene 21 años y es instrumentadora, qué linda), futura profe, la más dulce, rubia hermosísima como ella sola. Las adoro y me pone feliz haberlas conocido.
http://sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash2/hs058.ash2/36241_179133268782382_100000571306911_534774_5039386_n.jpg
***...compatibles en vida, palabras, ideas(...). Los que ví juntos el 28 de octubre acá en casa, los justitos, más dos que faltaron por razones laborales/académicas. Gracias.
martes, 31 de agosto de 2010
Interludio musical*
La banda favorita de Sandra MuchoTiempo era Depeche Mode. Y en este recorrido incierto por los laberintos de mi memoria, ella traía música para escuchar y ahí nos quedabamos, escuchando, bailando, durmiendo. Algunos temas de Depeche Mode tienen esa onda “drama y melancolía” que te transportan a un estado de conciencia superior. No miento, el mejor ejercicio es escuchar un live de Enjoy the silence una noche lluviosa, con las luces de la calle entrando por la ventana.
Postales. La recuerdo bailando mientras yo la miraba desde el sofá, y ella caminaba hasta sentarse sobre mis piernas. La sonrisa en su rostro de bailarina, nuestra primera vez, mi primera vez, sus ojos marrones, su pelo negro brillante. Siempre tuve la sensación de que cada canción de Depeche Mode se convertiría en pequeños himnos, postales de diferentes momentos con Sandra. No me equivoqué.
Muchos años más tarde, Sandra MuchoTiempo me dejó, pero su música -ni idea por qué- se quedó.
Precisamente por eso, cuando en junio del año pasado internaron Sandra por un intento de suicidio mal concebido, fuí a mi casa, agarré 101, un viejo disc-man Sony, y le pedí al primer taxi que se cruzó en mi camino que me deje en la puerta de la clínica.
Una postal... su sonrisa cuando me vio entrar en la habitación.
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*Post extraído del blog http://todasmisex.blogspot.com/
Ni muy rebuscado ni desbordante de información. Demasiado adorable como para no citarlo.
lunes, 9 de agosto de 2010
Me dí cuenta de que faltaba éste.
"Análisis de fin de año" o "balancing a while"*
Una subida clásica. Pero con un poco de contemporaneidad, porque no voy a abocar en los tan frecuentados racimos de líneas sentimentales, sino que voy a tratar de incorporar una dosis de neutralidad sin prescindir de la observación analítica, evitando las asperezas, -pero sí con buen humor- (que dicho sea de paso, estuvo visitando la no muy concurrida pero sí cálida casa de Julián Castro al trescientos, en el límite Merlo-Parque San Martín y que con mucho orgullo digo que es nativa de la vereda del Parque -situación que a veces suele traer confusiones, para ser más aproximada, expongo el ejemplo de la avenida Santa Rosa en la que Siraku es Castelar y Mevengo, Ituzaingó-).Podría empezar con la frase "Fue un año muy agitado", pero me parece por demás básica. Existen infinidades de frases empalagosamente redundantes, me refiero a esa redundancia de dulce de leche granizado, redundancia de irse de mano con la mayonesa, digo: a ese nivel de redundancia. Parece mentira, barajar un par de palabras espontáneas no es tarea fácil. (Si algo voy a eludir en este posteo además de las notas de cualquier calibre relacionadas con el órgano musculoso y cónico situado en la cavidad torácica para ser exacta, también voy a evitar la frase introductora a este sumario, o más bien, de este tan predecible candombe que veo venir para los próximos 3654 caracteres restantes empezando a contar desde que terminé de escribir el número tres mil seiscientos cincuenta y cuatro, lo que significa que el plazo es un poco más chiquito).
Empiezo por lo que menos me gustó:
-No poder controlar mis síncopes de intolerancia social. En primer lugar porque involucraba mi entorno inmediato. Hablo del ámbito escolar, hablo de casa. Y en segundo lugar porque la intolerancia hace el encierro, lleva a crear grupos de pertenencia cuales creemos refugios, pero terminan por ser asfixiantes porque reducen todo espacio. Hay eco, sí lo hay; hay gentes y gentuzas que te dicen lo que querés escuchar, pero si hay eco entonces significa que hay un vacío. Y ese vacío es no saber mirar a la derecha, a la izquierda, abajo, arriba, al centro y adentro (como bien dice la famosa canción de cumbia que en tiempos de elástico, verdad-consecuencia y Torpedo de frutilla con el famoso "vale otro" tanto nos alegró los cuerpitos sin tetas ni pelos).
-No extraer aunque sea una microscópica, minúscula, inservible neurona e imprimirla en las hojas de cuaderno o bien al resaltador amarillo quemacerebros en época de anteojos, cafeína, 3 a.m. y alquitrán. Un hiato en mi reputación como estudiante estándar que nunca tocó la cuerda floja, porque este año estuve semi náufraga en algunas cuestiones.
-Detesté no haber aprendido, no haber debutado en cuestiones amorosas, en el sentido (no de debutar sexualmente) sino en que no pude terminar yo misma una relación (lo escribo de esta manera para que no quede impreso y redecorado con lucecitas de colores cual marquesina luminosa en medio de la bendita ciudad de Buenos Aires de los años 80 con el sabor amargo del "me dejaron todos"), pero lo más curioso (increíble) es que sólo a mí me pasó dos veces en un mismo año. Eso será algo que recordaré por siempre con mucho orgullo, eso sí, con el caballo cansado, pero con muchísima dignidad. Es mucho más fácil morder el polvo y quedar minúsculo, como un microbio, lleno de iras y frustraciones pegadas cual media de lycra semi opaca. El mambito, la joda magna, es ser buen perdedor, hacer un mini balance, reconocer como tandas de baile que empiezan con furor y terminan agotadas, agitadas, el sí y el no, y hay que saber analizarlo: muchas veces se aprende con rigor, a los golpes, pero no siempre. Hay aprender a ser un buen perdedor, dejar que el mambo fluya y saber que se obró para construir, que por más que se lo lleve la corriente no hay de por qué opacarse, toda el agua va a parar al mar. Es una cuesta arriba y una cuesta abajo, es Beatles y Rolling Stones: let it be and let it bleed.
-No haber aprendido (hago el agregado simpático del "todavía", porque no perdí las esperanzas "todavía" -valga la redundancia, carajo-) a comer asado sin desperdiciar, a pesar de la cantidad de asados que tuve este año y el úlitmo que me queda dentro de un par de días con motivo de despedida del 2009 (divorciándome entonces de toda idea y plan de vida vegetariana y narurista). Mi guerra fría contra la grasa de la tira de asado, del vacío y hasta me atrevo a decir del chinchulín no va a terminar con la caída de ninguna nefasta pared.
-Perder un año en la práctica de la organización que tanto carezco (pero tanto).
-No haber usado la bicicleta como debería (las arañas ya formaron su propia metrópolis entre los rayos).
-Lamento haber explotado mis glándulas lagrimales en vano.
-Introducirme en el vicio tan innecesario del Lucky Strike.
-Contradecirme ferozmente.
L.
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*"Análisis de fin de año" o "balancing a while" es un escrito que corresponde al 29/12/09, publicado en mi antiguo fotolog.
Creí que sería una buena idea pulicarlo en este medio, ya que me ayuda a reflexionar acerca de mi status general de hace ocho meses atrás. Es bueno, supongo, no sentir ese "exilio" y falta de cariño. Puf, qué piba triste hubo en esa época!
sábado, 7 de agosto de 2010
¡Mira mi soledad...!
Querida,
ven a mi que estoy sufriendo
ven a mi que estoy muriendo
en esta soledad
en esta soledad
que no me sienta nada bien....ven
Hoy en día nadie llama a sus mujeres por "querida", y también vale aclarar que nadie muere por amor, pero sí sufrimos como perros (y hablando de perros quiero hacer una pausa para redactar que el hijo de mil puta que violó a mi perrito es un cerdo, desperdicio total de oxígeno y materia viva, además de desagradecido, y lamentablemente ser parte de mi familia -sí, no voy a prescindir de semejante dato-. Alberto, sos repugnante) y malgastamos carilinas. Aunque a veces pienso que la soledad no está tan buena. Se extraña tener a alguien en mente (y enfatizo el "se extraña"), y aunque la joda viene después y los dramas nos hacen querer cortarnos las venas con una Cerealita, es parte del proceso. Ya sé, estoy naturalizando lo injustificable, pero justamente la culpa la tienen los que nos plantaron en el telencéfalo que el amor está plagado de arcoiris, aves cantantes y angelitos culones, puras patrañas. El amor no trata de almas gemelas, ni destinos escritos. Hay que entender que el amor está constituido nada más que por las relaciones, costumbre, la mecánica de la calentura, reacciones y efectos, ensayo y error. A excepción de la naturaleza, el mundo se forjó a través de las relaciones humanas. El dolor es todo psiquis, la falta de sueño y el llanto es soma pura. Y repito, nadie muere por amor. Porque por más afecto que haya, cuando dos humanos no congenian, ya está. Si va más allá, es cuestión de psicópatas o cobardes, porque siempre hay opción. Siempre hay ayuda.
Y me brotó esto así, como si nada, porque al encontrarme tan sola me puse a recordar historias pasadas (fracasadas y no tanto), y personas que me gustaría volver a ver.
Para ustedes, hombres que pasaron por mi vida, les dejo este clásico que seguramente habrán bailado en algún que otro casamiento o joda familiar de esa índole en los años de la convertibilidad y créditos jugosos (y usureros a espaldas de los miles que entraron en la movida).
lunes, 15 de marzo de 2010
Libertinaje*
1. Últimamente me encuentro sin ningún tipo de restricciones (a esta altura el único factor que me condiciona es el sueño), cada vez menos cuestionamientos y lo que es mejor, con una gratificante sensación de plenitud debido a la ausencia de una estúpida razón que justifique en algún punto una suerte de intransigencia posible en cuanto a mis reacciones ante los días, las horas, los hechos cotidianos que se me estacionan por delante.
2. Palabras más, palabras menos, todas son como escupitajos espontáneos en tiempos de garganta con arena (la inusual miscelánea de emociones también produce una especie de tolerancia milagrosa: hasta te cito una frasecita célebre, Cacho), e incluso siento un cariño profundo por mis ex (es un cariño fraternal basado en recuerdos y no en las personas hoy, presente inmediato, aclaro para evitar escepticismos), de hecho, en la madrugada del sábado abracé con muchas fuerzas a uno de ellos. Fue una emoción inexacta cuyo adjetivo ideal probablemente encontraría si me pongo a pensar durante algunos minutos, pero la verdad es que no fue algo tan maravilloso como para usar el tiempo que eso implicaría en lugar de seguir con El coronel no tiene quién le escriba.
3. No hay nada mejor que gritar. Por lo general, mis gritos llenos de iras y frustraciones y el llanto van de la mano. Pero sin lugar a dudas, es mi mejor antiséptico.
La misma madrugada le di uso y a pesar de que la situación que llevó a implementarlo pudo haber sido un gran traspié en mi noche, no me arrepiento. No me siento arrepentida por hablar de más, porque la abundancia es mejor que la carencia. La carencia es jodida, es la duda, es el ¿Pude haber hecho más? ¿Alcanzará?. En cambio, la abundacia (que si bien está repleta de contras y consecuencias de hastío por redundancia desmedida) es un camino seguro. Es el parche anti dudas, es vaciarse por completo.
Para que guarden, para que archiven (las cumbias siguen sonando como hace ocho años atrás).
Es como saludar a todos los parientes de tu amigo ¿Es necesario? ¿Quedo mal si no los saludo? Saludar al tío, la tía, el primo, la novia del primo, la nona, la hermana de la tía y la prima de la nona, ¿Es soberanamente de mal gusto y superfluo por donde lo mires? Por las dudas, siempre saludás a todos. Total, ni te conocen.
4. Las señales de mis ya no tan pares son algo ambiguas. ¿Consternada? ¿Afligida? Sonrío y así les comunico en su mismo idioma, siempre carente de nitidez.
(Marche el trago que más les guste y brindemos por lo que fuimos, ésta vez pago yo y prométanme que no nos vamos a volver a cruzar a no ser que las circunstancias nos obliguen. El Camacho me provoca serias ganas de vomitar, ¿Es que ni siquiera podemos brindar por última vez? Ay lindas, nunca pudimos congeniar de la manera que hubiera querido)
5. Nunca había descubierto lo lindo que se siente tocar con papá. Algo tan nativo ignorado durante tantos años, calculo un cincuenta por ciento de falta de motivación para llevar el bombo al luthier y el otro cincuenta por falta de confianza, conexión y soltura entre ambos.
La chacarera le sienta bien al viejo. Era tan infantil en su expresión de regocijo, tocando y cantando, que yo me sentía de más. Satisfactoriamente de más.
L.
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*Éste escrito corresponde al día domingo 21 de marzo de 2010, está fechado en 15 de marzo porque empecé a escribirlo ese día.
domingo, 14 de febrero de 2010
ashes of paradise
burning out our funny words
(ashes of glory)
Open up the s k y, tell your parents
We’re going to take
a lovely trip
Waking up the sleeping dust of these empty streets
(I must confess that I feel proud by this joy)
Ashes of glory
Twisted tongues, simple words
You sound so virginal
pretty small like those days
Ashes of glory
Just turn back the needles
We don’t need a dictionary
Words come to us so fast
a sort of mist and a tenderness
that blooms in our restless spirits
I’m so delighted by your presence
(All this beautiful shit isn’t necessary)
Thousands of cigarettes had been burned out
I’m singing this song
And I don’t need any fucking rule
L.
jueves, 4 de febrero de 2010
"Figurita repetida" o "late, late, late..."
Me refiero a algún tipo de inmunidad. Algo que me ataje en el proceso causal y no en el efecto inmediato, irreversible.
Creo que eso es mucho más fácil que encontrar a alguien que se banque arpegios desprolijos que salen del alma a pesar del poco talento, que no salga corriendo al ver la imagen ridícula que represento al encontrarnos la lata de leche condensada, la cuchara sopera y yo, sumada en la placentera sensación de tolerar su empalagosidad abismal, o que juegue a la par mía a armar definiciones sumamente rebuscadas, de léxico avanzado y con poco sentido, barajar canciones al azar o cantar la traducción al inglés paupérrimo de las obras cumbres del rock nacional luego de una intensa dosis de Fernet ("Poor Fermín/he wants to be happy/he turns and turns around/in the mental hospital (JAJA)they'll give him/water, sun and bread/and a bird that keeps his name"; "I'm going to travel to Katmandu/I don't have visa, I can't get in there/I don't think she could imagine/how much I miss her").
¿Es tan difícil? Más que el simple hecho de pasar la barrera del año o por lo menos, hasta que a mí se me vaya el amor de encima -¡¡Basta de ésas torpes relaciones unilaterales y efímeras!!-. "El día que termine yo una relación voy a pagar alcohol para todos y voy a hacer el baile de la botella en pelotas", FIN.
L.
'cause everyday is sunday when you're so full of joy*
Comemos, reímos, cantamos canciones de Almendra (era un sueño muy conmovedor), papá contaba la historia de la canción 'Muchacha Ojos de Papel' por décima vez (Spinetta escribió 'Muchacha...' para su primer amor, una chica de unos diecisiete o dieciocho años, y que al toque de estrenarla en vivo, se pelearon. Y por eso escribió 'Blues de Cris', que daba un cierre definitivo, bla, bla, bla...), Valentina preguntaba acerca de los sustantivos propios que rondaban la explicación, mi vieja de lleno en el canto, y yo, la verdad que no recuerdo.
Curiosamente, hoy todos en la cocina, mi vieja pone Encuentro: entrevista al flaco acerca de 'Muchacha...'. Significados, verbos, adjetivos. Cristina Bustamante, juventud, divino tesoro. Años sesenta.
Aschira un poroto, eh.
L.
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*Escrito correspondiente al 19° día del mes de Enero
¡Tengo ganas de matar, ya me han hecho tanto mal!
El hilito casi invisible que nos unía (que nunca voy a saberlo bien, por lo pronto sólo puedo decir que al menos a mí me ataba) ya está rancio. Venció, mi amor.
Mi amor, mi vida, gordi; ¡Cuánta palabrería barata cuando se está enamorado! Factores fundamentales en una relación intensa y fugaz, de ésos torpes idilios que fingen ser eternos incluso ya tratándose de un idilio (valga la redundancia) y siendo consciente de ello.
Otro agregado puede variar entre el mal uso de la autodeterminación (ya en abuso, abundancia), que lleva a que la relación causa-efecto concluya siempre de la misma manera: arbitrariedades, carencias sensoriales (escucha, sentidos comunes y no tan comunes, percepción y sensibilidad para con el prójimo), cero punto cero gramos de temple y paciencia, y una medida de paranoia que nunca puede faltar (repito, nunca, como la salsa de soja y el jengibre al Chop Suey).
Falta tanto para que camines, (y ahora viene la típica de los ljp: "Yo te enseñé a caminar, ¿y ahora vos me querés correr?")
L.