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domingo, 25 de julio de 2010

¡Indignación! Me cansé, me cansé y me cansé.

¿Cuán fina es la brecha que separa la convicción ferviente del dogmatismo recalcitrante?
¿Cuántas esquinas habrá que doblar hasta conseguir todas las respuestas que buscamos?
¿Se puede saciar la curiosidad, el anhelo de saber y descifrar cada enigma o cada conflicto de la vida cotidiana?
¿Por qué nos urge la necesidad del sentido de pertenencia cual vicio destructivo, para volvernos casi impersonales, cortados con la misma tijera, usando el mismo patrón?
¿Tan difícil es romper con los cánones culturales ?
¿Por qué recurrimos al ser violento, en lugar de la mediación?
¿Por qué recurrimos a la retórica, en vez de hacer uso de argumentos previamente analizados, masticados y asimilados?
¿Cuándo llegará el día en que podamos desesquematizar los niveles de la autodeterminación, o bien, escribir frases sin sentido, como ésta?
La respuesta no está soplando en el viento, mi querido Bob. Está más allá de una conclusión apresurada o una fórmula matemática que a priori nos revele algún número mágico, una clave, una regla universal.

Me cansé de la sociedad y sus mambos tan jodidos, me cansé de la gente que disfruta de las malas vibras, que toma café en pocillos ridículos recreando la tan trillada fotografía del barcito en Tolouse o Vileneuve-d'Ascq porque es digno de contar, o bien de los que usan Ray-Ban's porque es un cliché moderno y cool, me cansé de que en los canales de televisión predominen diálogos acerca de los mil y un fetichismos sexuales excéntricos y la frecuencia del aseo de un pseudoluchador de 200 kg en lugar de la cantidad de proteínas que hacen falta para que los pibes puedan pensar o bien (ya que estamos tratando el ámbito cuantitativo) la cantidad de materias que le hacen falta rendir a nuestro gobierno para recibirse de Nacional y Popular (etiqueta que no se entrega por decretos ni en honoris causa). Podré ser clasista, prejuiciosa, catastrofista, pero la verdad es que ya me cansé de los eufemismos y las caretas, vivamos como seres humanos y no como productos. Ni siquiera llegamos a eso: vivimos como envases vacíos de dichos productos.


L.

lunes, 5 de julio de 2010

Figurita repetida II

El sábado conocí a alguien bien parecido a gente que ya había conocido en otras oportunidades.
Típico especímen metro setenta y monedas, clase media y despilfarro de términos progre como "Méndez". ¿Tan fácil parezco? Como si me fuese a cautivar un simple eufemismo (admito, yo uso nombres alternativos para...eh, bueno, está de más pronunciar su nombre) o bien una crítica al grupo Clarín.
Roberto* me contaba acerca de sus encuentros con las Madres de Plaza de Mayo, su afición por 678, los estudios universitarios y su sueño de convertirse en abogado de la asociación tan conocida. Y bueno, todo la maraña de intereses y gustos, Jauretche, León, Pigna, Feinmann, Sandra Russo (sí, Sandra Russo).
Reconozco que era un buen partido, pero ese no es el punto. Yo me pregunto, ¿Tengo cara de oficialista? ¿Es un estigma declararse en contra de los postulados derechosos, sin asemejarse al dogmatismo K? ¿Es tan dogmático como ir por las calles de Castelar cantando No queremos tarifazo/tampoco los despidos/aumento de salarios/paritarios elegidos/acá está, esta es la clase obrera(...)? No quiero caer en fanatismos ni obsesionarme con toda esta bruma ideológica, pero detesto quedarme con la idea en el paladar. Tampoco digo que ser oficialista es un karma (hay que ser menos radical en cuanto a la condena de ciertos actores ideológicos de nuestra sociedad, me refiero a no adoptar la posición K de acusar a ciertas alas de la política como tabúes o despreciar al punto de exacerbar el carácter "irrisorio" de algunos personajes de la política o los medios. Aunque algunos se lo merecen...), sino que apunto a que no ser ni chicha ni limonada es algo totalmente normal y aceptable. Vamos, sé que después de todo los cientos de Robertos que abundan nuestra ciudad sólo se quejan del mundo a la hora de la cena por Canal 7.

Me cansé de escribir.


PD: Recursé, así que no acepto quejas.


L.

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*Las identidades han sido reemplazadas por una mera cuestión de privacidad.

sábado, 19 de junio de 2010

Primera ronda

Mis padres adquirieron un nuevo artefacto electrónico el día 6 de junio de 2010.
Previamente se desarrolló una suerte de debate entre el equipo A (papá y hermana) y equipo B (mamá y yo), ya que éste último repudiaba efusivamente la compra del aparato, estamos hablando de un LCD 42 pulgadas con sistema High Definition, un mambo súper loco y moderno que trata básicamente de una imagen con millones de píxeles o megapíxeles, bueno, no voy a entrar en detalles porque no estoy interiorizada con estas nuevas tecnologías. La cuestión es que dicha discusión rodaba entre la utilidad del aparato y las consecuencias. El equipo A (que defendía la compra) sostenía que algo tan moderno, bonito y cómodo era bueno para los cuatro (digamos, básico precepto del Corán del consumidor capitalista, siempre creando necesidades tan ficiticias como Baltazar) mientras que el equipo B nos apoyábamos en las consecuecias y el significado de la compra en sí. Por un lado, efectuar una compra de este estilo, teniendo en cuenta el marco en que se desarrolla la cuestión (Copa Mundial de la FIFA, es decir: el espectáculo más atractivo y que mueve más guita en el mundo, y no por los euros que duela una entradita sino por la movida publicitaria que se da en torno a la parafernalia futbolística a nivel global), digamos, la imposición, inducción a la compra por parte del monstruo nefasto que es nada más y nada menos que la publicidad. En segundo lugar, la cantidad de chatarra "inreutilizable" para el futuro (inmediatísimo, "el futuro ya llegó"*) más que aparte del aparato hay cuatro televisores más en la casa, una cosa de locos. Fueron pasando los días y a mi vieja le ganó el cansancio y la resignación, así que quedé sola a la cabeza del equipo. Y, por supuesto, en cuestiones de transacción, negocios y dinero no tengo voz, ni voto.
Y así fue como llegó el LCD a la modesta casita de Julián Castro (ex Pearson), en el hall del Parque San Martín, por así decirlo.

Día 1
Mi viejo baja del auto tremenda caja. Me pide que le ayude con la puerta.
Ubica el artefacto sobre el tocadiscos (Ah, casi lo olvido, además de eso sacrificó el hermoso tocadiscos porque "es la altura justa y calza perfecto") y enseguida lo conectó, junto con el decodificador con una bella luz neónica y control remoto enorme. Sí, dos controles, una cosa de locos, repito la expresión. "-¿Qué és eso, pa?" "-Es Diretiví Hachedé Plus." "-Ah."

Día 2
Vuelvo de la facultad, y veo el aparato en el living. Me había olvidado de su presencia.
Pasan las horas, viene el pelado del laburo "-¿Y? ¿La prendiste hoy?" "-No, ni hoy ni nunca."
LCD 0 Luciana 1

Día 3
La programación de VH1 es buena, lo admito. El especial de los 100 divorcios más escandalosos estaba interesante, excepto por el frío que hacía en la cocina. En el living, en cambio, la temperatura era reconfortante. Para colmo, están los sillones con los almohadones nuevos. La puta madre.
LCD 1 Luciana 1

Día 4
Pasan la propagandita de Vicky Cristina Barcelona en un canal que ya no recuerdo. Me acomodé en la mejor silla de la mesa de la cocina y marqué el canal. "Esta programación no está incluída en este paquete", o algo similar. Claro, mi viejo me explicó que el resto de los televisores tiene "Diretiví" y sólo el LCD tiene "Plus Hachedé" o "Hachedé Plus". Yo que viví años con el tan rudimentario TPO del Vasco.
LCD 2 Luciana 1

Día 5
El frío era insufrible el sábado a la noche. Papá estaba en Mardel, Mamá con amigas y hermana en lo de su abuela. Noche ideal para películas y chocolate. Y si sale novio, bueno, maratón nocturna, ya tú sabes.
Bueno, vamos a encender el perverso aparatejo, a ver qué onda.
La película de mi vida, Forrest Gump, en un canal que no recuerdo. Y después una con Sean Penn que no sé ni cómo se llamaba, pero estaba genial.
LCD 3 Luciana 1

Día 6
Mundial. Medio mundo en casa, tuve que optar por la casa de una amiga.
"Chicas, sepan que están todas invitadas a ver los partidos en casa"
LCD 4 Luciana 1

Resultado final primera ronda: LCD 4 Luciana 1
Resultado parcial: Capitalismo 1 Luciana 1

(Estamos hasta las manos eh, Leoncito sé que serás mi guía espiritual, no me dejes en ésta, no quiero tener que traicionarte por Mao.)



L.
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*"El futuro ya llegó" en alusión al tema de los Redondos Todo un Palo (Beilinson-Solari)
El futuro llegó hace rato/todo un palo, ya lo ves/veámoslo un poco con tus ojos/el futuro ya llegó
Yo voy en trenes/no tengo dónde ir/algo me late/y no es mi corazón
Cómo no sentirme así/si ese perro sigue allí/qué podría ser peor, eso no me arregla/eso no me arregla a mí (...)

jueves, 20 de mayo de 2010

Malditas asíntotas

El día de hoy fue un completo desorden.
Qué mambo más jodido esto de las obligaciones, mucho más que la carga moral de mis actos pesan las pocas ganas de economizar tiempos y, bueno, también las ganas generales, valga la redundancia.

Un compañero de facultad tiró al aire un chiste en referencia a mi fracaso recién cocido (bochazo espectacular en matemática del ciclo básico común), que además de colaborar con mi reivindicación de la idea de que los chistes al estilo "doctor, doctor", es decir, frase-diálogo-respuesta son extremadamente inútiles tanto por su estructura y mecanización pseudonmemotécnica como por su contenido, también me llevó a inferir que, después de todo, unos pequeños fracasos no son tan malos.


L.

miércoles, 14 de abril de 2010

Sobre el histrionismo parte I

Se conoce como histrión a cierto tipo de actor teatral de la Antigua Grecia que resaltaba las características del personaje en cuestión por medio de trajes o movimientos corporales. Comunmente se le adjudica la calidad de histriónico a alguna acción o reacción expresiva en forma desmedida, o bien, al sujeto que lleve a cabo dicha tarea.
El histrionismo es mucho más común de lo que realmente creemos. Sobre las acciones mismas se emplea una suerte de razonamiento (que dicho sea de paso, no siempre es concretamente válido) el cual consta de un pantallazo velado o no de las consecuencias. Si ellas se encuentran en un punto ínfimo del espacio y bagaje ético-socio-cultural, venga nomás. Pero, ¿qué pasa con lo que no pertenece a dicha categoría? ¿A dónde va a parar todo ese corto, "milicrónico", efímero razonamiento?
Ahí es cuando aparece el famoso histrión*.
¿Por qué lo ilícito posee tanta exageración? Pongamos un ejemplo.
Hace no mucho fui "testigo" de subsecuentes situaciones cannábicas, protagonizadas por los señores Juan**, Carlos**, Roberto** y Alberto**.
Hace mucho se sabía que Juan era consumidor fiel de ésta sustancia. Carlos...puede que también, pero no pertenece a la misma definición de Juan.
Roberto es dudoso. Roberto es de los que sí lo hacen, todos los fines de semana, o más también, pero es diferente. Y Alberto es, en pocas palabras, un chiste.
¿Por qué digo esto? vayamos a la cuestión.
Juan considera dicha actividad como una forma de vida, tanto así que en sus manejos es tan simple como cualquier otra cosa. Él mismo lo considera así y es valorable el poder inclinarse por convicción (o adicción) pero en definitiva, admitiendo en todo aspecto su condición (así como yo puedo admitir mi condición de fumadora, mi tío la suya de discapacitado, y así muchos más ejemplos).
Carlos ya tiene sus matices. Puede que lo haga con la misma frecuencia y pasión que Juan, pero el histrionismo de a poco empieza a acercarse al área. Aclaro que no voy a describir con detalles la aplicación histriónica porque quiero dejarlo para el final.
Con Roberto es similar, sólo que estoy casi segura de que la frecuencia es más leve, y si de algo tengo completa certeza, es que les pega diferente.
Alberto es la clave del asunto.
Sabemos que es ilícito y qué no lo es. O por definición, jurídica o moralmente, es parte del consenso de nuestro querido bagaje cultural. Ahora bien, lo que sabemos que es ilícito, no lo hacemos. Lo que consideramos ilícito, más bien. Pero aquello que es considerado ilícito, valga la extrema redundancia de todas éstas líneas, puede llegar a no serlo para aquel que acostumbra hacerlo, aquel anticonstitucional o anarquista de la vida moral***, y está bien que así sea. Y me remito al ejemplo de Juan, quién comete una acción que para el groso de la sociedad es ilícita, y hasta no hace mucho tiempo, para la Constitución Nacional. Pero Juan, al ser humano y poseer la condición más natural que es el estado de libertad, puede hacerlo y considerar al tomate como fruta. ¿Por qué? Simplemente porque es un ser humano, libre, y al considerar un tomate como fruta o quemar un rato en la vereda a las 3 a.m. no provoca ningún perjuicio para nadie.
Entonces, ¿Qué pasa con Alberto?
Alberto considera que fumar es ilícito, por eso cada encuentro cannábico consta de tanta burocracia ridícula y sobreactuada. Si considera que es algo inmoral, es porque no encaja dentro de sus parámetros culturales y de conducta, hay una contradicción muy fuerte y difícil de desentrañar a simple vista. Y ahí el histrionismo juega un papel sumamente importante.

Éste es un ejemplo de miles de tipos de histrionismo en las conductas humanas que pude percibir en mis 18 años de razonamiento (18 menos 10 años de niñez e inconsciencia).

Me voy a mojar un rato por los pagos de Morón, me cago en esta lluvia, me cago en el vocabulario.



L.


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*Histrión suena a algo relacionado con las propiedades atómicas de la materia, (o será mi cabeza hundida de lleno en números y ejercicios) pero bueno, no voy a sumergirme en discusiones etimológicas porque llevaría mucho tiempo.

**Se reemplazaron las identidades verdaderas por una mera cuestión de privacidad.

***Anarquista de la vida moral, un término de invención propia.

sábado, 27 de marzo de 2010

Un tema que arrastro desde hace bastante

No hay nada bueno para comentar, ¿Se nota?
Últimamente estoy muy adentrada en cuestiones de amplia trascendencia (es un síntoma de la madurez forzada); me deleitan los debates sobre política, filosofía, economía, actualidad, pero más que nada sobre política.
Me divierte la desfiguración de los conceptos en cuanto a las aspiraciones, las inclinaciones políticas. Más simple: ahora resulta que el peronismo es la izquierda, los "centro" son progresistas y la derecha todo el resto. Típico, la izquierda siempre condenada a la nimiedad. Y lo más curioso de todo es el hecho de que éstas categorías se hayan instaurado en la creencia colectiva en un abrir y cerrar de ojos(producto de un cóctel fatal de 1/4 partes de publicidad y 3/4 partes de guerra sucia de la comunicación y comunicadores públicos). Si seguimos con la pseudológica de oferta, vendría a ser "vos no apoyás a Cris, entonces sos un facho".

En éstos términos es muy difícil crear consenso y la verdad es que me aburre demasiado. Me aburren las discusiones infructíferas en las que me siento completamente incomprendida.

Claramente, la política es amoral casi por definición.
Primero, vayamos a la definición de moral: "Forma de conciencia social (...) que constituye un conjunto de normas de conducta y convivencia que determinan las obligaciones de los hombres, sus relaciones entre sí y con la sociedad en su conjunto". Ahora bien, concentrémonos en la palabra obligaciones: "Una obligación es una imposición moral que impele al cumplimiento del deber". Ahora un ejemplo concreto: históricamente se consideró a la homosexualidad una inmoralidad. Quienes lucharon políticamente por la reivindicación de los derechos de los homosexuales lograron, entre otras cosas, que en el año '94 la OMS declarara que la homosexualidad no es una enfermedad. Vale decir, que esa lucha política bien podría haberse considerado, hasta antes de 1994, una "inmoralidad". Y así puedo seguir sumando ejemplos de guerras y guerrillas, revoluciones y demás. La política es eso. Cuando alguien quiere hablar desde el lugar impoluto y romántico de la dinámica del cambio, el progreso, la distribución, sin considerar el contexto y las posibilidades en el cual está inmerso, es perfectamente idealista y absoluto. Más que absoluto es absolutista.
Ahora, si vamos de lo ideal a lo "relativo", todo cobra otro sentido. Una tocada de teta del ginecólogo haciéndote un examen es una cosa, un tocada de teta en el subte, es otra. Tal vez no sea clara, o estaré creando confusión entre la moral y la honestidad...
Pero bien, mi disconformidad va de la mano del desconcierto.
Incertidumbre: ¿Quién es del PJ? ¿Kirchner, De Narváez, De La Puente? ¿Quién de la UCR? ¿Carrió, Stolbizer o Cobos? ¿Se viene el pacto de la centroderecha con la centroizquierda Macri-Cobos? ¿Realmente existen la centroderecha y la centroizquierda, o están en el limbo de las cosas inexistentes como Dios o el peronismo revolucionario o el radicalismo progresista? ¿Cuántos partidos hay en Argentina? Pino Solanas, ¿Es peronista, progre o centroizquierda? ¿A nadie le importa todo esto?

Ahora resulta que la política neoliberal de vaciamiento mineroagro-exportador de la post-crisis es la izquierda.
El entreguismo y el pago de la deuda ilegítima son la izquierda.
El juego de manipulación de las tasas de interés, por no decir saqueo financiero, es la izquierda.

A mí me gusta mirar 6 7 8, pero sé hasta dónde. Detesto TN y sus rótulos miserables. Detesto el uso de las banderas rojas porque sí y la acreditación de las izquierdas como lo mismo(hay que saber distinguir maoístas de trotskistas), aunque sería la gloria que estén todas de acuerdo. Mi novio le da a Marcó Del Pont y a la diputada Bertol del PRO que, según él, "no la votaría nunca" (mejor así). Estoy segura de que Michetti camina. Duhalde, sos patético. Altamira, te quiero.


L.

martes, 2 de marzo de 2010

No da para más

¿Qué pasa cuando el final es inminente?
¿Cómo se deja pasar la corriente?
¿Qué medidas deben tomarse ante una modificación brusca del status, que implique una carencia?

Déjenme dormir.


L.

domingo, 28 de febrero de 2010

Último día del mes de febrero

1:56 PM, acabo de matar una cucaracha (buscar el Raid dorado, no encontrarlo, resignarme a pisarla, tres intentos y el crujido, seguido de la sustancia blanca del interior del insecto, qué asco). Me siento bastante sola, no tengo inspiración para escribir más que para pintar, pero debo limpiar la pileta (eso sí que es un trabajo por demás tedioso), terminar mi hermoso plato de arroz con atún y tomates cherry (eso sí es vida), limpieza general de la casa, y recién luego de todo eso, pintar mi futura cartuchera facultativa y los cuadros para la casa.
Adiós. (es evidente, quise escribir algo para no cortar con la seguidilla de posteos)
Have a nice day (no es mi caso, pero bueno..)


L.

martes, 16 de febrero de 2010

Crecí

Y no me gusta nada.
No me divierte saber que la inmunidad de la adolescencia caducó. Que estoy a muchos escalones arriba (que, por cierto, miro desde acá al suelo con vértigo y curiosidad, pero a la vez ese mismo agite en el estómago y esa blandura de los pies asustados es lo que me tira al anhelo de volver tres capítulos atrás) y el panorama es mucho más amplio. Y diverso.
La diversidad es ilustre y eficaz.
Pero la madurez está plagada de cánones y preconceptos -aclaración: puede que a simple lectura resulte altamente prejuiciosa, pero aclaro que mis prejuicios son mucho más livianos de lo que parecen-, acciones y fines claves y vidas acartonadas. Es una madurez de selección, un producto.
Imaginemos la siguiente situación: una marca reconocida fabrica colchones para el uso cotidiano (dormir, sentarse, saltar, tener sexo, hacer "vuelta carnero"). La máquina produce éstos elementos en serie, mismo interior, mismos resortes, misma tela exterior, mismas medidas. los que no cumplen el testeo de calidad, chau, quedan fuera del mercado. Bueno, algo así funciona la vida adulta y pasa lo que pasa cuando uno no calza justito.
Te tiran al asfalto (sí, te revolean a la fuerza, porque un mandato superior, magnánimo, determina que así sea) y vos estás en pelotas. El desamparo es un cambio drástico, y para revertirlo implica toda una serie de mecanismos para autoreconstruirse "Guacha, ahora tenés que aprender a hacerlo sola" y aprendemos a categorizar, nomás (o mejor dicho, aprendemos las categorías como los comandos de los videojuegos). Vida plena, comodidad total, simplicidad en su máxima expresión; simplicidad, plenitud, comodidad, plenitud, simplicidad. Y nos olvidamos de las utopías formuladas en nuestra adolescencia, la quejas fervientes y la indignación impresa en la rebeldía, en el boca en boca, esa difusión tan elemental y rudimentaria que nos parece mayúscula, extraordinaria.
Y tengo miedo. Un poco por lo que espero de mí y otro poco por los personajes con los que me voy a topar en la vida.
Uno nunca sabe.

Ojalá nunca pierda las ganas de aprender y no meterme en el vicio de tener (o que él me meta a mí); ojalá nunca deje de mirar con orgullo mi familia, por más baches y costumbres que no comparto, por más errores que tenga. Espero nunca olvidarme de dónde vengo ni con qué ideas me forjé; voy a procurar seguir siendo como hasta ahora, lejos de pretender grandes cosas sino que desear saber mucho y difundirlo.


L.

domingo, 14 de febrero de 2010

ashes of paradise

Here we are

burning out our funny words

(ashes of glory)

Open up the s k y, tell your parents
We’re going to take
a lovely trip

Waking up the sleeping dust of these empty streets
(I must confess that I feel proud by this joy)

Ashes of glory

Twisted tongues, simple words

You sound so
virginal

pretty small like those days

Ashes of glory


Just turn back the needles
We don’t need a dictionary
Words come to us
so fast

a sort of mist and a tenderness

that blooms in our restless spirits

I’m so delighted by your presence

(All this beautiful shit isn’t necessary)

Thousands of cigarettes had been burned out
I’m singing this song


And I don’t need any fucking rule


L.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos

En una estación de servicio de localidad desconocida (sospecho que debía estar entre Rosario y Campana, así que calculen la poca noción) me aparté del auto y de las instalaciones de combustible para ir a fumar un pucho. Hacía calor, pero las nubes estaban al borde del llanto. En un momento como ése, en dicho lugar, mirando la ruta 9, los pensamientos suelen brotar desordenados y en mi caso, además de eso me preguntaba qué estaba haciendo ahí, en ese lugar que un mes atrás no hubiera imaginado ya que fue pura improvisación (todo plan al azar es encantador).
Y aparece una mariposa. Era chica, color naranja, típico "color mariposa" de esas que parece que tuvieran gajos de naranja rancios en cada una de sus alas. La brisa era algo mestiza, por momentos era más bien frenética, más parecida a un viento. Y las alas temblaban, estaba ahí, a mis pies.
Y fue ese segundo, ese terrible segundo que convirtió a esas alas en hojitas secas. Eran hojas color mariposa, o la mariposa que se vuelve hoja para defenderse del mundo, huérfana, cuando los segundos cobardes de la hora número veinticuatro terminan por abandonarla.


L.

domingo, 7 de febrero de 2010

20 motivos para definir la semana del 31/1 al 7/2 como una semana de mierda

1. Lluvia, calor y humedad como en la selva Misionera
2. El regreso a la torpe rutina de despertar en un cuadrado violeta
3. Los intentos por introducirme al laburo heredado
4. Con relación al punto 3: Mi progenitora atendiendo a las clientas con una voz aguda y atornillante y frases que le sientan muy mal conociéndola a ella (bastante -muy- malhablada, a nadie le sorprende que yo escupa un "la puta madre" cada veinte palabras), como por ejemplo "negri" "sí mi amor" "dale" "¿Te quedó bien negri?", le hubiera clavado la birome en medio de la sien repitiendo el cantito "NEGRIIIIIIIIIII, NEGRIIIIIIIIIIIIIIIII, ACÁ TENÉS NEGRIIIIIIIIIIIIIIII"
5. Con relación al punto 1: No concretar exactamente ninguno de los planes para la semana
6. La infección en el agujero de la oreja
7. No haber conseguido las mandalas
8. Haber descubierto una pequeña deformidad en los dedos de mis pies
9. Depilación
9 -bis-. Implica pierna entera y cavado (deeeeeeep). Muy doloroso y para colmo, parece que tengo al führer en el pubis
10. Haber comido como nunca en mi vida
11. Descubrir que toda mi vida canté mal una parte de la canción "Bubulina" de Charly
12. Cortes de luz
13. Gastadero de plata en comida
14. Sequía de Always en el momento que más se necesitaron
15. Ruptura de frasco de esmalte
16. Visitas familiares por doquier (bastaaaaaaaaaaa)
17. Huéspedes promedio siete años que no paran de hablar hasta las tres de la mañana con vocecitas infantiles que perturban a cualquiera a esas horas
18. Quemarme en la cocina (preparando algo para comer, por supuesto)
19. Dolor de espalda crónico
20. Me quedé sin Luckies y ya son las 23:23 hs, por lo que no voy a conseguir hasta mañana



L.

jueves, 4 de febrero de 2010

"Figurita repetida" o "late, late, late..."

A veces me torturo pensando cuán dificil puede ser concebir los hábitos religiosos o volverse lesbiana. Creo que preferiría ser lesbiana, al menos no moriría sola y sin sexo dentro de una suerte de túnica de eterno celibato y castidad. Además, nunca me consagraría dentro de ningún orden que tenga algo que ver en mayor o menor medida con la nefasta institución eclesiástica. No, no hablo de castidad.
Me refiero a algún tipo de inmunidad. Algo que me ataje en el proceso causal y no en el efecto inmediato, irreversible.

Creo que eso es mucho más fácil que encontrar a alguien que se banque arpegios desprolijos que salen del alma a pesar del poco talento, que no salga corriendo al ver la imagen ridícula que represento al encontrarnos la lata de leche condensada, la cuchara sopera y yo, sumada en la placentera sensación de tolerar su empalagosidad abismal, o que juegue a la par mía a armar definiciones sumamente rebuscadas, de léxico avanzado y con poco sentido, barajar canciones al azar o cantar la traducción al inglés paupérrimo de las obras cumbres del rock nacional luego de una intensa dosis de Fernet ("Poor Fermín/he wants to be happy/he turns and turns around/in the mental hospital (JAJA)they'll give him/water, sun and bread/and a bird that keeps his name"; "I'm going to travel to Katmandu/I don't have visa, I can't get in there/I don't think she could imagine/how much I miss her").

¿Es tan difícil? Más que el simple hecho de pasar la barrera del año o por lo menos, hasta que a mí se me vaya el amor de encima -¡¡Basta de ésas torpes relaciones unilaterales y efímeras!!-. "El día que termine yo una relación voy a pagar alcohol para todos y voy a hacer el baile de la botella en pelotas", FIN.


L.

¡Tengo ganas de matar, ya me han hecho tanto mal!

Se oye, terminó la calma ¡Que comience el festival!

El hilito casi invisible que nos unía (que nunca voy a saberlo bien, por lo pronto sólo puedo decir que al menos a mí me ataba) ya está rancio. Venció, mi amor.
Mi amor, mi vida, gordi; ¡Cuánta palabrería barata cuando se está enamorado! Factores fundamentales en una relación intensa y fugaz, de ésos torpes idilios que fingen ser eternos incluso ya tratándose de un idilio (valga la redundancia) y siendo consciente de ello.
Otro agregado puede variar entre el mal uso de la autodeterminación (ya en abuso, abundancia), que lleva a que la relación causa-efecto concluya siempre de la misma manera: arbitrariedades, carencias sensoriales (escucha, sentidos comunes y no tan comunes, percepción y sensibilidad para con el prójimo), cero punto cero gramos de temple y paciencia, y una medida de paranoia que nunca puede faltar (repito, nunca, como la salsa de soja y el jengibre al Chop Suey).

Falta tanto para que camines, (y ahora viene la típica de los ljp: "Yo te enseñé a caminar, ¿y ahora vos me querés correr?")


L.