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jueves, 20 de enero de 2011

Nuevos términos

-Es fija, ves un par de rochos y te cruzás de vereda.
-¿Rochos?
-Sí, es como si dijeras "chorros" pero al revés.
-Claro, y se supone que es un eufemismo re copado y menos ofensivo...
-Bueno...un grupo de flacos con ropa deportiva y piercings en toda la cara, ¿así?
-No sé...particularmente me intimidan mucho más los tipos de traje y los uniformados.




L.

lunes, 9 de agosto de 2010

Me dí cuenta de que faltaba éste.

"Análisis de fin de año" o "balancing a while"*

Una subida clásica. Pero con un poco de contemporaneidad, porque no voy a abocar en los tan frecuentados racimos de líneas sentimentales, sino que voy a tratar de incorporar una dosis de neutralidad sin prescindir de la observación analítica, evitando las asperezas, -pero sí con buen humor- (que dicho sea de paso, estuvo visitando la no muy concurrida pero sí cálida casa de Julián Castro al trescientos, en el límite Merlo-Parque San Martín y que con mucho orgullo digo que es nativa de la vereda del Parque -situación que a veces suele traer confusiones, para ser más aproximada, expongo el ejemplo de la avenida Santa Rosa en la que Siraku es Castelar y Mevengo, Ituzaingó-).
Podría empezar con la frase "Fue un año muy agitado", pero me parece por demás básica. Existen infinidades de frases empalagosamente redundantes, me refiero a esa redundancia de dulce de leche granizado, redundancia de irse de mano con la mayonesa, digo: a ese nivel de redundancia. Parece mentira, barajar un par de palabras espontáneas no es tarea fácil. (Si algo voy a eludir en este posteo además de las notas de cualquier calibre relacionadas con el órgano musculoso y cónico situado en la cavidad torácica para ser exacta, también voy a evitar la frase introductora a este sumario, o más bien, de este tan predecible candombe que veo venir para los próximos 3654 caracteres restantes empezando a contar desde que terminé de escribir el número tres mil seiscientos cincuenta y cuatro, lo que significa que el plazo es un poco más chiquito).

Empiezo por lo que menos me gustó:
-No poder controlar mis síncopes de intolerancia social. En primer lugar porque involucraba mi entorno inmediato. Hablo del ámbito escolar, hablo de casa. Y en segundo lugar porque la intolerancia hace el encierro, lleva a crear grupos de pertenencia cuales creemos refugios, pero terminan por ser asfixiantes porque reducen todo espacio. Hay eco, sí lo hay; hay gentes y gentuzas que te dicen lo que querés escuchar, pero si hay eco entonces significa que hay un vacío. Y ese vacío es no saber mirar a la derecha, a la izquierda, abajo, arriba, al centro y adentro (como bien dice la famosa canción de cumbia que en tiempos de elástico, verdad-consecuencia y Torpedo de frutilla con el famoso "vale otro" tanto nos alegró los cuerpitos sin tetas ni pelos).
-No extraer aunque sea una microscópica, minúscula, inservible neurona e imprimirla en las hojas de cuaderno o bien al resaltador amarillo quemacerebros en época de anteojos, cafeína, 3 a.m. y alquitrán. Un hiato en mi reputación como estudiante estándar que nunca tocó la cuerda floja, porque este año estuve semi náufraga en algunas cuestiones.
-Detesté no haber aprendido, no haber debutado en cuestiones amorosas, en el sentido (no de debutar sexualmente) sino en que no pude terminar yo misma una relación (lo escribo de esta manera para que no quede impreso y redecorado con lucecitas de colores cual marquesina luminosa en medio de la bendita ciudad de Buenos Aires de los años 80 con el sabor amargo del "me dejaron todos"), pero lo más curioso (increíble) es que sólo a mí me pasó dos veces en un mismo año. Eso será algo que recordaré por siempre con mucho orgullo, eso sí, con el caballo cansado, pero con muchísima dignidad. Es mucho más fácil morder el polvo y quedar minúsculo, como un microbio, lleno de iras y frustraciones pegadas cual media de lycra semi opaca. El mambito, la joda magna, es ser buen perdedor, hacer un mini balance, reconocer como tandas de baile que empiezan con furor y terminan agotadas, agitadas, el sí y el no, y hay que saber analizarlo: muchas veces se aprende con rigor, a los golpes, pero no siempre. Hay aprender a ser un buen perdedor, dejar que el mambo fluya y saber que se obró para construir, que por más que se lo lleve la corriente no hay de por qué opacarse, toda el agua va a parar al mar. Es una cuesta arriba y una cuesta abajo, es Beatles y Rolling Stones: let it be and let it bleed.
-No haber aprendido (hago el agregado simpático del "todavía", porque no perdí las esperanzas "todavía" -valga la redundancia, carajo-) a comer asado sin desperdiciar, a pesar de la cantidad de asados que tuve este año y el úlitmo que me queda dentro de un par de días con motivo de despedida del 2009 (divorciándome entonces de toda idea y plan de vida vegetariana y narurista). Mi guerra fría contra la grasa de la tira de asado, del vacío y hasta me atrevo a decir del chinchulín no va a terminar con la caída de ninguna nefasta pared.
-Perder un año en la práctica de la organización que tanto carezco (pero tanto).
-No haber usado la bicicleta como debería (las arañas ya formaron su propia metrópolis entre los rayos).
-Lamento haber explotado mis glándulas lagrimales en vano.
-Introducirme en el vicio tan innecesario del Lucky Strike.
-Contradecirme ferozmente.


L.

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*
"Análisis de fin de año" o "balancing a while" es un escrito que corresponde al 29/12/09, publicado en mi antiguo fotolog.
Creí que sería una buena idea pulicarlo en este medio, ya que me ayuda a reflexionar acerca de mi status general de hace ocho meses atrás. Es bueno, supongo, no sentir ese "exilio" y falta de cariño. Puf, qué piba triste hubo en esa época!

jueves, 20 de mayo de 2010

Malditas asíntotas

El día de hoy fue un completo desorden.
Qué mambo más jodido esto de las obligaciones, mucho más que la carga moral de mis actos pesan las pocas ganas de economizar tiempos y, bueno, también las ganas generales, valga la redundancia.

Un compañero de facultad tiró al aire un chiste en referencia a mi fracaso recién cocido (bochazo espectacular en matemática del ciclo básico común), que además de colaborar con mi reivindicación de la idea de que los chistes al estilo "doctor, doctor", es decir, frase-diálogo-respuesta son extremadamente inútiles tanto por su estructura y mecanización pseudonmemotécnica como por su contenido, también me llevó a inferir que, después de todo, unos pequeños fracasos no son tan malos.


L.

miércoles, 14 de abril de 2010

Sobre el histrionismo parte I

Se conoce como histrión a cierto tipo de actor teatral de la Antigua Grecia que resaltaba las características del personaje en cuestión por medio de trajes o movimientos corporales. Comunmente se le adjudica la calidad de histriónico a alguna acción o reacción expresiva en forma desmedida, o bien, al sujeto que lleve a cabo dicha tarea.
El histrionismo es mucho más común de lo que realmente creemos. Sobre las acciones mismas se emplea una suerte de razonamiento (que dicho sea de paso, no siempre es concretamente válido) el cual consta de un pantallazo velado o no de las consecuencias. Si ellas se encuentran en un punto ínfimo del espacio y bagaje ético-socio-cultural, venga nomás. Pero, ¿qué pasa con lo que no pertenece a dicha categoría? ¿A dónde va a parar todo ese corto, "milicrónico", efímero razonamiento?
Ahí es cuando aparece el famoso histrión*.
¿Por qué lo ilícito posee tanta exageración? Pongamos un ejemplo.
Hace no mucho fui "testigo" de subsecuentes situaciones cannábicas, protagonizadas por los señores Juan**, Carlos**, Roberto** y Alberto**.
Hace mucho se sabía que Juan era consumidor fiel de ésta sustancia. Carlos...puede que también, pero no pertenece a la misma definición de Juan.
Roberto es dudoso. Roberto es de los que sí lo hacen, todos los fines de semana, o más también, pero es diferente. Y Alberto es, en pocas palabras, un chiste.
¿Por qué digo esto? vayamos a la cuestión.
Juan considera dicha actividad como una forma de vida, tanto así que en sus manejos es tan simple como cualquier otra cosa. Él mismo lo considera así y es valorable el poder inclinarse por convicción (o adicción) pero en definitiva, admitiendo en todo aspecto su condición (así como yo puedo admitir mi condición de fumadora, mi tío la suya de discapacitado, y así muchos más ejemplos).
Carlos ya tiene sus matices. Puede que lo haga con la misma frecuencia y pasión que Juan, pero el histrionismo de a poco empieza a acercarse al área. Aclaro que no voy a describir con detalles la aplicación histriónica porque quiero dejarlo para el final.
Con Roberto es similar, sólo que estoy casi segura de que la frecuencia es más leve, y si de algo tengo completa certeza, es que les pega diferente.
Alberto es la clave del asunto.
Sabemos que es ilícito y qué no lo es. O por definición, jurídica o moralmente, es parte del consenso de nuestro querido bagaje cultural. Ahora bien, lo que sabemos que es ilícito, no lo hacemos. Lo que consideramos ilícito, más bien. Pero aquello que es considerado ilícito, valga la extrema redundancia de todas éstas líneas, puede llegar a no serlo para aquel que acostumbra hacerlo, aquel anticonstitucional o anarquista de la vida moral***, y está bien que así sea. Y me remito al ejemplo de Juan, quién comete una acción que para el groso de la sociedad es ilícita, y hasta no hace mucho tiempo, para la Constitución Nacional. Pero Juan, al ser humano y poseer la condición más natural que es el estado de libertad, puede hacerlo y considerar al tomate como fruta. ¿Por qué? Simplemente porque es un ser humano, libre, y al considerar un tomate como fruta o quemar un rato en la vereda a las 3 a.m. no provoca ningún perjuicio para nadie.
Entonces, ¿Qué pasa con Alberto?
Alberto considera que fumar es ilícito, por eso cada encuentro cannábico consta de tanta burocracia ridícula y sobreactuada. Si considera que es algo inmoral, es porque no encaja dentro de sus parámetros culturales y de conducta, hay una contradicción muy fuerte y difícil de desentrañar a simple vista. Y ahí el histrionismo juega un papel sumamente importante.

Éste es un ejemplo de miles de tipos de histrionismo en las conductas humanas que pude percibir en mis 18 años de razonamiento (18 menos 10 años de niñez e inconsciencia).

Me voy a mojar un rato por los pagos de Morón, me cago en esta lluvia, me cago en el vocabulario.



L.


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*Histrión suena a algo relacionado con las propiedades atómicas de la materia, (o será mi cabeza hundida de lleno en números y ejercicios) pero bueno, no voy a sumergirme en discusiones etimológicas porque llevaría mucho tiempo.

**Se reemplazaron las identidades verdaderas por una mera cuestión de privacidad.

***Anarquista de la vida moral, un término de invención propia.

martes, 2 de marzo de 2010

Somos del Cosmos

Según diversos modelos cosmológicos y resultados de ecuaciones de relatividad, el mundo empezó en un punto, una partícula, hasta expandirse (la teoría general establece que el universo se encuentra en constante expansión), polvo de estrellas, cuerpos celestes, galaxias, protones, neutrones y electrones coparon todo el vacío, la materia reina en el mínimo punto que representa lo conocido, condensación de la energía, cambios de fase, nubarrones de helio, litio e hidrógeno abundantes para una verdadera radiación cósmica. Introducciones y bocados agregados por la termodinámica, Hubble, Einstein, Heisenberg y vaya a saber cuántos miles que pasaron por la historia; incertidumbres, ad hoc, fluctuaciones y diversos condimentos que dan calidad de versátil a éste elemental planteo.
Formación de planetas, sistemas solares, la Tierra, dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, atmósfera, seres vivos, Australopitecus, Neanderthal, Homo sapiens. Mayas, Aztecas, Incas, genocidios e invasiones. Capitalismo, guerras. Drogas, pobreza, violencia.
Hagamos un pequeño resumen y contribuyamos con la ciencia y el optimismo:

Venimos de las estrellas
.

(después de todo, Dios tenía razón: del polvo vienes y en polvo te convertirás)



L.

martes, 16 de febrero de 2010

Crecí

Y no me gusta nada.
No me divierte saber que la inmunidad de la adolescencia caducó. Que estoy a muchos escalones arriba (que, por cierto, miro desde acá al suelo con vértigo y curiosidad, pero a la vez ese mismo agite en el estómago y esa blandura de los pies asustados es lo que me tira al anhelo de volver tres capítulos atrás) y el panorama es mucho más amplio. Y diverso.
La diversidad es ilustre y eficaz.
Pero la madurez está plagada de cánones y preconceptos -aclaración: puede que a simple lectura resulte altamente prejuiciosa, pero aclaro que mis prejuicios son mucho más livianos de lo que parecen-, acciones y fines claves y vidas acartonadas. Es una madurez de selección, un producto.
Imaginemos la siguiente situación: una marca reconocida fabrica colchones para el uso cotidiano (dormir, sentarse, saltar, tener sexo, hacer "vuelta carnero"). La máquina produce éstos elementos en serie, mismo interior, mismos resortes, misma tela exterior, mismas medidas. los que no cumplen el testeo de calidad, chau, quedan fuera del mercado. Bueno, algo así funciona la vida adulta y pasa lo que pasa cuando uno no calza justito.
Te tiran al asfalto (sí, te revolean a la fuerza, porque un mandato superior, magnánimo, determina que así sea) y vos estás en pelotas. El desamparo es un cambio drástico, y para revertirlo implica toda una serie de mecanismos para autoreconstruirse "Guacha, ahora tenés que aprender a hacerlo sola" y aprendemos a categorizar, nomás (o mejor dicho, aprendemos las categorías como los comandos de los videojuegos). Vida plena, comodidad total, simplicidad en su máxima expresión; simplicidad, plenitud, comodidad, plenitud, simplicidad. Y nos olvidamos de las utopías formuladas en nuestra adolescencia, la quejas fervientes y la indignación impresa en la rebeldía, en el boca en boca, esa difusión tan elemental y rudimentaria que nos parece mayúscula, extraordinaria.
Y tengo miedo. Un poco por lo que espero de mí y otro poco por los personajes con los que me voy a topar en la vida.
Uno nunca sabe.

Ojalá nunca pierda las ganas de aprender y no meterme en el vicio de tener (o que él me meta a mí); ojalá nunca deje de mirar con orgullo mi familia, por más baches y costumbres que no comparto, por más errores que tenga. Espero nunca olvidarme de dónde vengo ni con qué ideas me forjé; voy a procurar seguir siendo como hasta ahora, lejos de pretender grandes cosas sino que desear saber mucho y difundirlo.


L.

jueves, 11 de febrero de 2010

REVOLUCIÓN

Revolución: ¿Quién mejor que un latinoamericano para pronunciarla? Nace en nuestro idioma y perdura en el anhelo de nuestra tierra.


L.

jueves, 4 de febrero de 2010

"Figurita repetida" o "late, late, late..."

A veces me torturo pensando cuán dificil puede ser concebir los hábitos religiosos o volverse lesbiana. Creo que preferiría ser lesbiana, al menos no moriría sola y sin sexo dentro de una suerte de túnica de eterno celibato y castidad. Además, nunca me consagraría dentro de ningún orden que tenga algo que ver en mayor o menor medida con la nefasta institución eclesiástica. No, no hablo de castidad.
Me refiero a algún tipo de inmunidad. Algo que me ataje en el proceso causal y no en el efecto inmediato, irreversible.

Creo que eso es mucho más fácil que encontrar a alguien que se banque arpegios desprolijos que salen del alma a pesar del poco talento, que no salga corriendo al ver la imagen ridícula que represento al encontrarnos la lata de leche condensada, la cuchara sopera y yo, sumada en la placentera sensación de tolerar su empalagosidad abismal, o que juegue a la par mía a armar definiciones sumamente rebuscadas, de léxico avanzado y con poco sentido, barajar canciones al azar o cantar la traducción al inglés paupérrimo de las obras cumbres del rock nacional luego de una intensa dosis de Fernet ("Poor Fermín/he wants to be happy/he turns and turns around/in the mental hospital (JAJA)they'll give him/water, sun and bread/and a bird that keeps his name"; "I'm going to travel to Katmandu/I don't have visa, I can't get in there/I don't think she could imagine/how much I miss her").

¿Es tan difícil? Más que el simple hecho de pasar la barrera del año o por lo menos, hasta que a mí se me vaya el amor de encima -¡¡Basta de ésas torpes relaciones unilaterales y efímeras!!-. "El día que termine yo una relación voy a pagar alcohol para todos y voy a hacer el baile de la botella en pelotas", FIN.


L.

Perdedores hermosos

El calor es agobiante, el cigarro mata las penas, no hay nada qué perder, el amor quema, corremos, los caminos se bifurcan, los abrazos se extinguieron, nos exiliamos el uno del otro, reorganización, un ladrillo, una pared, mil historias, una vida, ¡Qué raro verte por acá! ¿Vivís cerca? Me voy a casar ¿Éste es tu nene? Mirá vos, te felicito ¡Qué bueno que todo esté bien! Proyectar diferente, nueva vida, nuevas oportunidades.


L.

¡Tengo ganas de matar, ya me han hecho tanto mal!

Se oye, terminó la calma ¡Que comience el festival!

El hilito casi invisible que nos unía (que nunca voy a saberlo bien, por lo pronto sólo puedo decir que al menos a mí me ataba) ya está rancio. Venció, mi amor.
Mi amor, mi vida, gordi; ¡Cuánta palabrería barata cuando se está enamorado! Factores fundamentales en una relación intensa y fugaz, de ésos torpes idilios que fingen ser eternos incluso ya tratándose de un idilio (valga la redundancia) y siendo consciente de ello.
Otro agregado puede variar entre el mal uso de la autodeterminación (ya en abuso, abundancia), que lleva a que la relación causa-efecto concluya siempre de la misma manera: arbitrariedades, carencias sensoriales (escucha, sentidos comunes y no tan comunes, percepción y sensibilidad para con el prójimo), cero punto cero gramos de temple y paciencia, y una medida de paranoia que nunca puede faltar (repito, nunca, como la salsa de soja y el jengibre al Chop Suey).

Falta tanto para que camines, (y ahora viene la típica de los ljp: "Yo te enseñé a caminar, ¿y ahora vos me querés correr?")


L.