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martes, 31 de agosto de 2010

Interludio musical*

La banda favorita de Sandra MuchoTiempo era Depeche Mode. Y en este recorrido incierto por los laberintos de mi memoria, ella traía música para escuchar y ahí nos quedabamos, escuchando, bailando, durmiendo. Algunos temas de Depeche Mode tienen esa onda “drama y melancolía” que te transportan a un estado de conciencia superior. No miento, el mejor ejercicio es escuchar un live de Enjoy the silence una noche lluviosa, con las luces de la calle entrando por la ventana.

Postales. La recuerdo bailando mientras yo la miraba desde el sofá, y ella caminaba hasta sentarse sobre mis piernas. La sonrisa en su rostro de bailarina, nuestra primera vez, mi primera vez, sus ojos marrones, su pelo negro brillante. Siempre tuve la sensación de que cada canción de Depeche Mode se convertiría en pequeños himnos, postales de diferentes momentos con Sandra. No me equivoqué.

Muchos años más tarde, Sandra MuchoTiempo me dejó, pero su música -ni idea por qué- se quedó.

Precisamente por eso, cuando en junio del año pasado internaron Sandra por un intento de suicidio mal concebido, fuí a mi casa, agarré 101, un viejo disc-man Sony, y le pedí al primer taxi que se cruzó en mi camino que me deje en la puerta de la clínica.

Una postal... su sonrisa cuando me vio entrar en la habitación.


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*Post extraído del blog http://todasmisex.blogspot.com/
Ni muy rebuscado ni desbordante de información. Demasiado adorable como para no citarlo.

martes, 2 de marzo de 2010

Somos del Cosmos

Según diversos modelos cosmológicos y resultados de ecuaciones de relatividad, el mundo empezó en un punto, una partícula, hasta expandirse (la teoría general establece que el universo se encuentra en constante expansión), polvo de estrellas, cuerpos celestes, galaxias, protones, neutrones y electrones coparon todo el vacío, la materia reina en el mínimo punto que representa lo conocido, condensación de la energía, cambios de fase, nubarrones de helio, litio e hidrógeno abundantes para una verdadera radiación cósmica. Introducciones y bocados agregados por la termodinámica, Hubble, Einstein, Heisenberg y vaya a saber cuántos miles que pasaron por la historia; incertidumbres, ad hoc, fluctuaciones y diversos condimentos que dan calidad de versátil a éste elemental planteo.
Formación de planetas, sistemas solares, la Tierra, dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, atmósfera, seres vivos, Australopitecus, Neanderthal, Homo sapiens. Mayas, Aztecas, Incas, genocidios e invasiones. Capitalismo, guerras. Drogas, pobreza, violencia.
Hagamos un pequeño resumen y contribuyamos con la ciencia y el optimismo:

Venimos de las estrellas
.

(después de todo, Dios tenía razón: del polvo vienes y en polvo te convertirás)



L.

martes, 16 de febrero de 2010

Crecí

Y no me gusta nada.
No me divierte saber que la inmunidad de la adolescencia caducó. Que estoy a muchos escalones arriba (que, por cierto, miro desde acá al suelo con vértigo y curiosidad, pero a la vez ese mismo agite en el estómago y esa blandura de los pies asustados es lo que me tira al anhelo de volver tres capítulos atrás) y el panorama es mucho más amplio. Y diverso.
La diversidad es ilustre y eficaz.
Pero la madurez está plagada de cánones y preconceptos -aclaración: puede que a simple lectura resulte altamente prejuiciosa, pero aclaro que mis prejuicios son mucho más livianos de lo que parecen-, acciones y fines claves y vidas acartonadas. Es una madurez de selección, un producto.
Imaginemos la siguiente situación: una marca reconocida fabrica colchones para el uso cotidiano (dormir, sentarse, saltar, tener sexo, hacer "vuelta carnero"). La máquina produce éstos elementos en serie, mismo interior, mismos resortes, misma tela exterior, mismas medidas. los que no cumplen el testeo de calidad, chau, quedan fuera del mercado. Bueno, algo así funciona la vida adulta y pasa lo que pasa cuando uno no calza justito.
Te tiran al asfalto (sí, te revolean a la fuerza, porque un mandato superior, magnánimo, determina que así sea) y vos estás en pelotas. El desamparo es un cambio drástico, y para revertirlo implica toda una serie de mecanismos para autoreconstruirse "Guacha, ahora tenés que aprender a hacerlo sola" y aprendemos a categorizar, nomás (o mejor dicho, aprendemos las categorías como los comandos de los videojuegos). Vida plena, comodidad total, simplicidad en su máxima expresión; simplicidad, plenitud, comodidad, plenitud, simplicidad. Y nos olvidamos de las utopías formuladas en nuestra adolescencia, la quejas fervientes y la indignación impresa en la rebeldía, en el boca en boca, esa difusión tan elemental y rudimentaria que nos parece mayúscula, extraordinaria.
Y tengo miedo. Un poco por lo que espero de mí y otro poco por los personajes con los que me voy a topar en la vida.
Uno nunca sabe.

Ojalá nunca pierda las ganas de aprender y no meterme en el vicio de tener (o que él me meta a mí); ojalá nunca deje de mirar con orgullo mi familia, por más baches y costumbres que no comparto, por más errores que tenga. Espero nunca olvidarme de dónde vengo ni con qué ideas me forjé; voy a procurar seguir siendo como hasta ahora, lejos de pretender grandes cosas sino que desear saber mucho y difundirlo.


L.

jueves, 11 de febrero de 2010

REVOLUCIÓN

Revolución: ¿Quién mejor que un latinoamericano para pronunciarla? Nace en nuestro idioma y perdura en el anhelo de nuestra tierra.


L.