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jueves, 20 de mayo de 2010

Malditas asíntotas

El día de hoy fue un completo desorden.
Qué mambo más jodido esto de las obligaciones, mucho más que la carga moral de mis actos pesan las pocas ganas de economizar tiempos y, bueno, también las ganas generales, valga la redundancia.

Un compañero de facultad tiró al aire un chiste en referencia a mi fracaso recién cocido (bochazo espectacular en matemática del ciclo básico común), que además de colaborar con mi reivindicación de la idea de que los chistes al estilo "doctor, doctor", es decir, frase-diálogo-respuesta son extremadamente inútiles tanto por su estructura y mecanización pseudonmemotécnica como por su contenido, también me llevó a inferir que, después de todo, unos pequeños fracasos no son tan malos.


L.

sábado, 27 de marzo de 2010

Un tema que arrastro desde hace bastante

No hay nada bueno para comentar, ¿Se nota?
Últimamente estoy muy adentrada en cuestiones de amplia trascendencia (es un síntoma de la madurez forzada); me deleitan los debates sobre política, filosofía, economía, actualidad, pero más que nada sobre política.
Me divierte la desfiguración de los conceptos en cuanto a las aspiraciones, las inclinaciones políticas. Más simple: ahora resulta que el peronismo es la izquierda, los "centro" son progresistas y la derecha todo el resto. Típico, la izquierda siempre condenada a la nimiedad. Y lo más curioso de todo es el hecho de que éstas categorías se hayan instaurado en la creencia colectiva en un abrir y cerrar de ojos(producto de un cóctel fatal de 1/4 partes de publicidad y 3/4 partes de guerra sucia de la comunicación y comunicadores públicos). Si seguimos con la pseudológica de oferta, vendría a ser "vos no apoyás a Cris, entonces sos un facho".

En éstos términos es muy difícil crear consenso y la verdad es que me aburre demasiado. Me aburren las discusiones infructíferas en las que me siento completamente incomprendida.

Claramente, la política es amoral casi por definición.
Primero, vayamos a la definición de moral: "Forma de conciencia social (...) que constituye un conjunto de normas de conducta y convivencia que determinan las obligaciones de los hombres, sus relaciones entre sí y con la sociedad en su conjunto". Ahora bien, concentrémonos en la palabra obligaciones: "Una obligación es una imposición moral que impele al cumplimiento del deber". Ahora un ejemplo concreto: históricamente se consideró a la homosexualidad una inmoralidad. Quienes lucharon políticamente por la reivindicación de los derechos de los homosexuales lograron, entre otras cosas, que en el año '94 la OMS declarara que la homosexualidad no es una enfermedad. Vale decir, que esa lucha política bien podría haberse considerado, hasta antes de 1994, una "inmoralidad". Y así puedo seguir sumando ejemplos de guerras y guerrillas, revoluciones y demás. La política es eso. Cuando alguien quiere hablar desde el lugar impoluto y romántico de la dinámica del cambio, el progreso, la distribución, sin considerar el contexto y las posibilidades en el cual está inmerso, es perfectamente idealista y absoluto. Más que absoluto es absolutista.
Ahora, si vamos de lo ideal a lo "relativo", todo cobra otro sentido. Una tocada de teta del ginecólogo haciéndote un examen es una cosa, un tocada de teta en el subte, es otra. Tal vez no sea clara, o estaré creando confusión entre la moral y la honestidad...
Pero bien, mi disconformidad va de la mano del desconcierto.
Incertidumbre: ¿Quién es del PJ? ¿Kirchner, De Narváez, De La Puente? ¿Quién de la UCR? ¿Carrió, Stolbizer o Cobos? ¿Se viene el pacto de la centroderecha con la centroizquierda Macri-Cobos? ¿Realmente existen la centroderecha y la centroizquierda, o están en el limbo de las cosas inexistentes como Dios o el peronismo revolucionario o el radicalismo progresista? ¿Cuántos partidos hay en Argentina? Pino Solanas, ¿Es peronista, progre o centroizquierda? ¿A nadie le importa todo esto?

Ahora resulta que la política neoliberal de vaciamiento mineroagro-exportador de la post-crisis es la izquierda.
El entreguismo y el pago de la deuda ilegítima son la izquierda.
El juego de manipulación de las tasas de interés, por no decir saqueo financiero, es la izquierda.

A mí me gusta mirar 6 7 8, pero sé hasta dónde. Detesto TN y sus rótulos miserables. Detesto el uso de las banderas rojas porque sí y la acreditación de las izquierdas como lo mismo(hay que saber distinguir maoístas de trotskistas), aunque sería la gloria que estén todas de acuerdo. Mi novio le da a Marcó Del Pont y a la diputada Bertol del PRO que, según él, "no la votaría nunca" (mejor así). Estoy segura de que Michetti camina. Duhalde, sos patético. Altamira, te quiero.


L.

martes, 16 de febrero de 2010

Crecí

Y no me gusta nada.
No me divierte saber que la inmunidad de la adolescencia caducó. Que estoy a muchos escalones arriba (que, por cierto, miro desde acá al suelo con vértigo y curiosidad, pero a la vez ese mismo agite en el estómago y esa blandura de los pies asustados es lo que me tira al anhelo de volver tres capítulos atrás) y el panorama es mucho más amplio. Y diverso.
La diversidad es ilustre y eficaz.
Pero la madurez está plagada de cánones y preconceptos -aclaración: puede que a simple lectura resulte altamente prejuiciosa, pero aclaro que mis prejuicios son mucho más livianos de lo que parecen-, acciones y fines claves y vidas acartonadas. Es una madurez de selección, un producto.
Imaginemos la siguiente situación: una marca reconocida fabrica colchones para el uso cotidiano (dormir, sentarse, saltar, tener sexo, hacer "vuelta carnero"). La máquina produce éstos elementos en serie, mismo interior, mismos resortes, misma tela exterior, mismas medidas. los que no cumplen el testeo de calidad, chau, quedan fuera del mercado. Bueno, algo así funciona la vida adulta y pasa lo que pasa cuando uno no calza justito.
Te tiran al asfalto (sí, te revolean a la fuerza, porque un mandato superior, magnánimo, determina que así sea) y vos estás en pelotas. El desamparo es un cambio drástico, y para revertirlo implica toda una serie de mecanismos para autoreconstruirse "Guacha, ahora tenés que aprender a hacerlo sola" y aprendemos a categorizar, nomás (o mejor dicho, aprendemos las categorías como los comandos de los videojuegos). Vida plena, comodidad total, simplicidad en su máxima expresión; simplicidad, plenitud, comodidad, plenitud, simplicidad. Y nos olvidamos de las utopías formuladas en nuestra adolescencia, la quejas fervientes y la indignación impresa en la rebeldía, en el boca en boca, esa difusión tan elemental y rudimentaria que nos parece mayúscula, extraordinaria.
Y tengo miedo. Un poco por lo que espero de mí y otro poco por los personajes con los que me voy a topar en la vida.
Uno nunca sabe.

Ojalá nunca pierda las ganas de aprender y no meterme en el vicio de tener (o que él me meta a mí); ojalá nunca deje de mirar con orgullo mi familia, por más baches y costumbres que no comparto, por más errores que tenga. Espero nunca olvidarme de dónde vengo ni con qué ideas me forjé; voy a procurar seguir siendo como hasta ahora, lejos de pretender grandes cosas sino que desear saber mucho y difundirlo.


L.

domingo, 7 de febrero de 2010

20 motivos para definir la semana del 31/1 al 7/2 como una semana de mierda

1. Lluvia, calor y humedad como en la selva Misionera
2. El regreso a la torpe rutina de despertar en un cuadrado violeta
3. Los intentos por introducirme al laburo heredado
4. Con relación al punto 3: Mi progenitora atendiendo a las clientas con una voz aguda y atornillante y frases que le sientan muy mal conociéndola a ella (bastante -muy- malhablada, a nadie le sorprende que yo escupa un "la puta madre" cada veinte palabras), como por ejemplo "negri" "sí mi amor" "dale" "¿Te quedó bien negri?", le hubiera clavado la birome en medio de la sien repitiendo el cantito "NEGRIIIIIIIIIII, NEGRIIIIIIIIIIIIIIIII, ACÁ TENÉS NEGRIIIIIIIIIIIIIIII"
5. Con relación al punto 1: No concretar exactamente ninguno de los planes para la semana
6. La infección en el agujero de la oreja
7. No haber conseguido las mandalas
8. Haber descubierto una pequeña deformidad en los dedos de mis pies
9. Depilación
9 -bis-. Implica pierna entera y cavado (deeeeeeep). Muy doloroso y para colmo, parece que tengo al führer en el pubis
10. Haber comido como nunca en mi vida
11. Descubrir que toda mi vida canté mal una parte de la canción "Bubulina" de Charly
12. Cortes de luz
13. Gastadero de plata en comida
14. Sequía de Always en el momento que más se necesitaron
15. Ruptura de frasco de esmalte
16. Visitas familiares por doquier (bastaaaaaaaaaaa)
17. Huéspedes promedio siete años que no paran de hablar hasta las tres de la mañana con vocecitas infantiles que perturban a cualquiera a esas horas
18. Quemarme en la cocina (preparando algo para comer, por supuesto)
19. Dolor de espalda crónico
20. Me quedé sin Luckies y ya son las 23:23 hs, por lo que no voy a conseguir hasta mañana



L.